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11 motivos por los que viajar al sudeste asiático


El sudeste asiático tiene algo que te atrapa, que te atrae como un imán. Desde el primer momento en el que llegas, sientes que quieres quedarte allí para siempre, y al volver tienes la sensación de que una parte de ti se ha quedado en aquella parte del planeta. ¡Necesitas volver!.

El sudeste asiático lo forman 11 Paises: Tailandia, Laos, Vietnam, Indonesia, Camboya, Malasia, Singapur, Myanmar, Filipinas, Timor Oriental y Brunei.

Llena tu mochila de ilusión, de ganas de conocer y descubrir lugares que te sorprenderán, rincones en los que te sentirás acogido como en tu propia casa. Es apto para todos los bolsillos, para todas las edades y gustos, desde los que no tienen problema de tirar de billetera, a familias con niños, hasta gente, que como nosotros, no pueden permitirse más que un presupuesto mochilero. Pero esto no significa que no se pueda disfrutar de todo lo que ofrece esta zona del mundo, hay a quienes les gusta coger el equipaje y lanzarse a la aventura solamente con el billete de avión y otros quienes disfrutan más preparando el viaje con semanas o meses de antelación, buscando alojamientos, información de cada ciudad o transporte entre ciudades.

Para ti, aquí tienes 11 buenos motivos por los que viajar con tu mochila al sudeste asiático:

 

          1. Podrás encontrar el alojamiento que mejor se adapte a ti.

 

Existen muchas opciones para alojarte con un presupuesto mochilero, baratas, e incluso gratis. Lógicamente no esperes palacios (aunque en algunos casos para nosotros lo son), pero para dormir y darte una ducha es más que suficiente.

Prueba con plataformas como Couchsurfing o Stay 4 Free para alojarte de forma gratuita en casa de anfitriones en cualquier parte del mundo.

Intercambia tu casa con HomeforHome o Intercambiodecasas.com, con un funcionamiento parecido a couchsurfing.

Alojate a cambio de trabajar por ejemplo en una granja,  un hostel o una casa con Help X o en Workaway

Reserva en buscadores como Hostel World, Booking o Air BnB, para encontrar alojamiento de cualquier tipo y a muy buen precio.

          2. El lugar perfecto para los amantes de los animales

 

Si lo tuyo son los animales, en el sudeste asiático podrás disfrutar de una fauna increíble. ¿Te gustaría pasar un día entre elefantes en Chiang Mai?,  o quizás prefieres ir en busca de monos narigudos en la selva de Borneo.

Existen varias maneras de entrar en contacto con los animales, la primera es ir a cualquiera de los muchos parques nacionales que existen en Asia, bien por libre o con un guía que te pueda llevar a sitios estratégicos para verlos.

Otra opción es contratar una visita a un centro o a una reserva de animales, como por ejemplo los de elefantes o los de tigres en Tailandia.

Sin embargo, en este sentido encontraremos diferentes puntos de vista sobre la forma de tratar a los animales. Yo no soy quien para decir NO vayáis a uno de estos centros porque los animales aprenden a obedecer al hombre a base de palos, aunque sí está claro que un elefante no aprende a dar patadas a un balón o a pintar un cuadro por pura vocación. Cada uno es libre de decidir dónde quiere ir y dónde no, es responsable de sus actos, pero al final lo que cuenta es el sentimiento con el que te quedas cuando se acaba el día, y ver sufrir a un animal no creo que deje indiferente a nadie.

Nosotros tuvimos la ocasión de visitar Woody Elephant, en Chiang Mai. Teníamos claro que no queríamos ir a uno de esos circos de los que os acabo de hablar, pero también teníamos miedo de encontrarnos con algo que no nos gustase en este centro. Lo cierto es que no vimos nada raro, ni ningún signo de violencia en los animales, aunque eso no quiere decir que no existiera. Pero el trato de los cuidadores nos pareció muy correcto hacia los elefantes y el caso es que lo disfrutamos a tope, dándoles de comer y bañándonos con ellos.

No obstante, ten mucho cuidado con la decisión que tomes, ya que puede que una experiencia que debería ser inolvidable, se convierta en algo de lo que te arrepientas.

 

Elefantes Chiang Mai

 

          3. Sabe conquistarte por el estómago

 

¿Te gusta comer?. En la variedad está el gusto, y tanta mezcla de culturas se refleja en la gran gastronomía que nos ofrecen estas regiones. La comida thai o malaya son las más famosas, sin olvidar la comida india o china, muy presente gracias a una gran comunidad repartida por todo el sudeste asiático.

Para quien le guste comer bueno, bonito y barato, los puestos callejeros son la mejor opción para probar su auténtica gastronomía, donde puedes comer unos platos buenísimos por menos de 2€. Toda una experiencia para los paladares mas exigentes.

Y de postre, una brocheta de escorpión o un puñado de saltamontes fritos, un manjar para los más valientes.

 

          4. La amabilidad de su gente

 

Lo que hace un viaje especial son las personas que encuentras por el camino. Compartir experiencias con gente local o con otros viajeros como tú, hace que aprendas y descubras cosas que jamás te habrías planteado y te ayuda a ver la vida de otra manera. Descubres como los locales afrontan el día a día sin tanto estrés, con menos recursos y siempre con una sonrisa en la cara, dispuestos a ayudarte. Por algo a Tailandia le llaman el país de las sonrisas.

Otro tanto ocurre con los viajeros que conoces en cada país, de quienes recibes buenos consejos, o donde encuentras inspiración para tu siguiente aventura. Generalmente gente muy abierta y dispuesta a ayudarte en las dudas que tengas, cada uno aporta algo diferente para llevarte de regreso a casa, desde conocimientos hasta una buena amistad.

 

          5. Las verdes selvas y sus parques nacionales

 

Mete en tu mochila agua y comida, ponte tu calzado más cómodo, y adéntrate en la selva. Los parques nacionales y reservas naturales del sudeste asiático son la alternativa perfecta a las playas. Escala montañas, ve en busca de cascadas y no tengas miedo de perderte, suelen tener el camino muy bien señalizado, y abre bien los ojos porque en cualquier rincón puedes encontrarte con un mono, una serpiente o un elefante, y no querrás perdértelo.

Quizás la mejor opción para recorrer un parque de estas características sea contratar un guía  que te pueda explicar con detalle cada tipo de plantas y árboles, o donde encontrar animales más fácilmente.

Pero la manera más auténtica es sacar tu lado explorador y hacerlo por tu cuenta  siguiendo el camino marcado. Los parques suelen tener varias rutas de diferente duración bien diferenciadas e indicadas, y algunas de ellas acaban en una playa, donde si no quieres hacer el camino de vuelta porque te notas cansado, puedes alquilar algún barco que seguro encontraras en la orilla para que te lleve a la entrada del parque o a otra playa para hacer el camino de vuelta por otra ruta.

En muchos de ellos también es posible acampar para pasar la noche con tu tienda, plantándola en una de las zonas habilitadas para ello, o bien encontrarás algún alojamiento barato en la entrada del parque. Y al anochecer atrévete a salir en busca de la vida nocturna y de la fiesta en la selva que se montan algunos animales.

 

          6. La vida nocturna

 

Y hablando de fiesta y vida nocturna, tranquilo que no te vas a aburrir. Si lo que buscas son unas vacaciones de noches locas, no puedes perderte algunas de las fiestas más famosas a este lado del planeta.

Generalmente en las zonas de mochileros hay muy buen rollo para tomarte unas cervezas o una copa con buena música en directo. En casi todas las ciudades encontrarás un rinconcito donde relajarte escuchando a algún grupo local.

Pero si prefieres fiesta de playa con espectáculos de fuego y luces, donde corra el alcohol (y otras sustancias) como si no hubiera un mañana, Koh Phangan y su Full Moon Party se llevan la palma. Hay otras tres fiestas más que se intercalan con esta, la Half Moon Party, la Shiva Party y la Black Moon Party. A esta última pudimos asistir nosotros, aunque no era en la playa, si no en una colina, pero igualmente impresionante donde por la tarde se pueden ver unas puestas de sol espectaculares tomando un trago relajado, y por la noche darlo todo en la fiesta iluminada por el fuego de los malabaristas y los cuerpos de los asistentes pintados de colores brillantes bajo la luz negra.

 

Blackmoon party

 

          7. La relación calidad precio

 

Como ya he comentado, los precios en el sudeste asiático se adaptan a cualquier bolsillo, pero para aquellos que viajen con un presupuesto mochilero, no pueden tenerlo más fácil.

En el alojamiento es donde se va la mayoría de nuestro dinero, pero en estos países encontrarás sitio donde dormir por 4€ la noche en habitaciones compartidas, o por 8-10€ en dormitorios privados. En las zonas de playa los aumentan un poco, pero igualmente encontrareis buenos precios.

La comida es otro de los problemas a la hora de controlar nuestro presupuesto, ya que tenemos la mala costumbre de comer y cenar todos los días, llamadme caprichoso 😉 . En cambio, no te preocupes porque aparte de la infinidad de restaurantes que encontrarás por todos lados que tampoco son excesivamente caros, existen los puestos callejeros, ese gran invento donde por 1,5-3€ puedes probar auténticas delicias.

Por último, deja hueco en tu mochila para lo que quieras llevarte de vuelta a casa. En los mercados tendrás la ocasión de sacar tus dotes de negociador para rascar el mejor precio en artículos de artesanía, souvernirs, calzado o cualquier cosa que te imagines, ya que algunos realmente tienen de todo. Eso sí, si llegas a un acuerdo con el vendedor después de un rato negociando no te eches atrás porque no les sienta muy bien, lógicamente.

 

          8. La facilidad para moverte por cualquier ciudad

 

Nada más aterrizar en una ciudad que no conocemos es preguntarnos como coño se llega al centro, donde está el cartel de parada de taxis y de buses, o el tren. No te preocupes porque está perfectamente señalizado.

Lo más fácil y cómodo es ir en taxi, aunque es la opción más cara, pero también la más rápida y te deja en la misma puerta del hostel. Si no tienen un precio estipulado para ir al centro, pide siempre que te pongan el taxímetro para ver realmente el coste de la carrera, ya que de lo contrario te cobrarán lo que les parezca.

El bus es el transporte más lento, pero es muy barato y cómodo. Lo complicado a veces es dar con el número de autobús correcto y además los horarios en estos países suelen ir un poco a su ritmo. Pero si no tienes más opciones y el precio del taxi te parece un poco caro, el autobús está genial para juntarte con los locales y conocer a alguno de ellos, que además puede aconsejarte sobre algún detalle durante tu estancia.

En las ciudades más grandes como Singapur, Kuala Lumpur o Bangkok además, desde los principales aeropuertos el tren te acerca también al centro de la ciudad. Es muy barato y al tener muchas paradas seguramente alguna esté cerca de donde te alojes. Solamente debes seguir las indicaciones que veras al bajarte del avión.

Otro tanto ocurre en las ciudades, existen muchas posibilidades a la hora de moverte en transporte público. Además del taxi, tren o autobús, cada destino dispone de diferentes tipos de transporte como botes para moverte a través de los ríos, furgonetas para realizar alguna excursión, tuk-tuks, motocicletas, bicis y lo que haga falta.

 

          9. Playas paradisiacas

 

No todo va a ser recorrer ciudades y selva, también hay tiempo para relajarse unos días tirado en la arena fina y blanca de cualquier playa de película. Aquí se encuentran algunas de las mejores playas del mundo. Kilómetros y kilómetros de costa, miles de islas, aguas cristalinas y un fondo marino impresionante, auténticos paraísos para los buceadores o para quienes prefieren la tranquilidad de una playa solitaria

 

Playa paradisiaca

 

          10. Su mezcla de arquitectura moderna con la de otro tiempo

 

Cada vez las grandes ciudades del sudeste asiático van creciendo más y más, incluso ganándole terreno al mar como en el caso de Singapur. ¿Y cómo crece una ciudad cuando se va quedando sin espacio para construir?, fácil, ¿no?, hacia arriba. Los templos y edificios típicos conviven en perfecta armonía con los grandes bloques de viviendas y los rascacielos de las zonas financieras. Sin duda, un espectáculo para aquellos a los que les guste mirar hacia arriba para observar la majestuosidad de estos colosos de acero, hormigón y vidrio.

 

          11. Su cultura e historia

 

Cada templo, y cada ciudad tienen su historia, y en la gente puedes observar que con el paso de los años todos estos países que han pasado por momentos muy difíciles, han sabido reponerse y levantarse más optimistas que nunca. El sudeste asiático es la cuna de las civilizaciones más antiguas del planeta que a pesar de haber sufrido constantes invasiones han permanecido en pie gracias a sus habitantes que mantienen sus tradiciones, creencias y costumbres intactas. En los templos, algunos construidos hace cientos de años, se puede observar el paso del tiempo donde explorar otras épocas y culturas a través de sus reliquias.

 

Como ves, tienes muy buenos motivos para viajar al sudeste asiático, pero cada uno tiene los suyos y seguramente cuando lo conozcas descubrirás muchas más cosas que harán que quieras regresar cuanto antes para seguir conociéndolo.

Y para tí, ¿cuales son las mejores razones para visitar esta parte del mundo?.

 

 

 

1 Comment

  • Jimmy

    I couldn’t refrain from commenting. Very well written!

    17 julio, 2016 at 8:28

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