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Bahía de Halong, maravilla natural


Uno de los momentos más esperados de nuestro viaje por Vietnam fue visitar la Bahía de Halong, nuestro siguiente destino después de Hoi An. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO  en 1994, y desde 2011 una de las 7 maravillas naturales del mundo.

El día no comenzó muy tranquilo, después de desayunar a la carrera para acudir al punto de encuentro a las 7:00 am desde nuestro hostel, y cómo no, con el tiempo pegado al culo, nos dimos cuenta que con las prisas nos habíamos dejado los pasaportes al hacer el check out. Nooooooo!! Así que mientras Sandra avanzaba para hacer lo posible por retener el bus unos minutos, yo volvía sobre nuestros pasos corriendo con chancletas y la mochila a la espalda.

La recepcionista me miró desconcertada al ver mi cara de agobio-susto-mala leche que llevaba, y tras recoger los pasaportes y salir de nuevo a la calle, miré la hora, 10 minutos tarde de la hora de quedada, y convencí al primer moto-taxi de llevarme lo más rápido que pudiera por apenas unos dongs.

Por suerte, lo de la puntualidad en el sudeste asiático, y Vietnam no podía ser menos, no es su fuerte, y llegué incluso antes que el propio autobús.

 

Bahía de Halong

 

Reservamos nuestro crucero por Halong en el “Eco Hotel Hanoi”, donde nos ofrecieron una excursión de 2 días y una noche a bordo del “Viola Cruise”, un bonito velero clásico con el que surcaríamos las aguas de la bahía por una ruta diferente de la que realizan otras compañías. Fue un capricho un poco caro, de los que no estamos acostumbrados a regalarnos, pero decidimos tirar por un día la casa por la ventana después de leer infinidad de comentarios en los que se hablaban de auténticos timos y desilusiones por buscar la oferta más barata. Aunque no dudamos de que existen.

 

La leyenda de la Bahía de Halong

Un lugar así, no podía carecer de una leyenda en condiciones, ya que tal maravilla no se puede entender como un simple capricho de la naturaleza.

Cuenta la leyenda que el emperador de Jade, en plena lucha contra los invasores chinos provenientes del mar, decidió contar con la ayuda de una familia de dragones celestiales para defender y proteger su tierra de las incursiones. Estos, escupían joyas y jade, que se convirtieron en las imponentes islas que componen la bahía de Halong. De esta manera, y utilizándolo estas a modo de muralla, pudieron hundir los barcos enemigos. De ahí, que el nombre de la bahía proceda de dicha leyenda, Ha Long, “dragón descendente”.

 

Bahía de Halong

 

Tras dos horas de autobús, llegamos al puerto donde embarcaríamos y comenzaríamos nuestro crucero. El barco era un lujoso hotel flotante donde realizaríamos varias actividades a lo largo de los dos días que permaneceríamos a bordo.

 

Día 1

A las 12 del mediodía ya estábamos todos en el barco, y a cada huésped nos asignaron nuestro camarote después de una pequeña bienvenida por parte del guía, quién nos explicó con detalle las actividades que íbamos a realizar durante el día completo que estaríamos en el velero.

Las primeras horas fueron totalmente de relax, disfrutando de una deliciosa comida y tomando el sol en las tumbonas de cubierta, contemplando el impresionante panorama que teníamos alrededor.

A media tarde, el guía, muy atento a los horarios de cada actividad, nos dio unos minutos para presentarnos en el comedor, y embarcar acto seguido en un bote que nos llevó a nuestra primera excursión del crucero, una villa flotante.

Resulta curioso ver cómo se gana la vida esta gente viviendo en mitad de la bahía, desde luego un sitio privilegiado, pero que no deja de parecer otro de los muchos negocios para atraer turistas y sacarles unos euros. En grupos de  seis nos subimos a unas barcas, y en fila, nuestros remeros nos dieron una vuelta por la villa de pescadores. Un lugar tranquilo, te puedes llegar a hacer una idea de cómo sería pasar la noche en una de esas casas con el silencio absoluto de la bahía.

 

Bahía de Halong

 

Aquí, nos mostraron una de las principales actividades de la villa. La cría de ostras para la obtención de perlas. Desde luego, un trabajo de chinos cuyo delicado proceso requiere de cierta paciencia y un pulso de cirujano, ya que consiste en la colocación de un núcleo y tejido en el interior de la ostra para propiciar el desarrollo de la perla. Curioso, ¿verdad?

Para finalizar la visita, como no, el paso obligado por la tienda, o más bien joyería de lujo, con diferentes diseños de colgantes, pendientes, pulseras, etc…obviamente realizadas con perlas.

 

Bahía de Halong

 

La tarde no pudo terminar de mejor manera, después de la villa flotante, la siguiente actividad fue lanzarnos a remar con el kayak por la bahía desde una de las playas que se forman bajo las grandes formaciones rocosa. Toda una experiencia disfrutar del atardecer en un lugar tan mágico donde se respira tranquilidad por los cuatro costados. La hora se nos pasó volando, tanto que apenas nos dio tiempo a darnos un chapuzón en la orilla, es lo malo de estos cruceros, que está todo medido al milímetro.

Antes de la cena, ya de vuelta en el barco, nos esperaba una pequeña fiesta con algo de música, unas copas de champán y fruta para picar. Allí, dos nuevos tripulantes se unieron al crucero, Fernando y María, una pareja de Valencia, que con su simpatía cambiaron por completo nuestra estancia en el barco. Tanto, que ya no nos separamos hasta que llegamos a Hanoi y cogimos nuestros respectivos vuelos de vuelta dos días después. Esos momentos mágicos de los viajes en los que el feeling que se crea en un instante con otras personas hace que la experiencia sea totalmente diferente, para mejor por supuesto!. 😉

 

Bahía de Halong

Bahía de Halong

 

Todavía quedaba tiempo para que después de la cena, pudiéramos tomarnos unas cervecitas y unos cocteles en la cubierta del barco charlando hasta que nos dimos cuenta de que había que madrugar para realizar la siguiente actividad, y apenas nos quedaban unas pocas horas para dormir.

 

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Día 2

Efectivamente, no nos quedaron muchas horas para dormir y las sabanas se nos pegaron un poco antes de levantarnos a desayunar y prepararnos para adentrarnos en una de las decenas de cuevas que hay repartidas por toda la bahía de Halong.

Unas escaleras desde la playa ascendía hasta la entrada de la cueva, que daba acceso a una galería enorme, llena de estalactitas y columnas enormes que el agua y la erosión se han encargado de moldear a lo largo de los años. Había que echarle imaginación para adivinar la forma de cada roca que el guía se empeñaba en hacernos ver. Un caballo por aquí, la cabeza de un elefante por allá…hasta que llegamos a la otra salida de la cueva, que daba a un mirador con unas vistas increíbles de la bahía.

 

Bahía de Halong

Bahía de Halong

 

De regreso en el barco tocaba realizar la última de las actividades. He de decir que en este caso fue bastante decepcionante. Se trataba de una clase de cocina vietnamita. Pintaba muy bien hasta que llegamos al comedor del barco, y lo primero que haríamos fue ver como uno de los cocineros nos mostraba sus habilidades con el cuchillo haciendo flores y diferentes figuritas con las verduras y la fruta. Obviamente, para evitar que nuestros dedos sufrieran alguna amputación, no intentamos hacerlo.

 

Bahía de Halong

 

La segunda parte del curso consistía en realizar un rollito vietnamita. No somos expertos cocineros, pero si los ingredientes ya están cortados, y solamente nos enseñan como enrollarlo correctamente, la dificultad era bastante baja. Llegamos todos a la conclusión de que no había sido un curso muy productivo. Divertido si, ya que las bromas entre nosotros eran continuas al ver que no se habían comido mucho la cabeza preparando la actividad.

Ya nos estábamos acercando al puerto para desembarcar de nuestro velero, y en líneas generales terminamos muy satisfechos con lo que el crucero había supuesto para nosotros. Buen ambiente, buenas y divertidas actividades, y una experiencia única la que supone navegar a través de uno de los lugares más bonitos del mundo.

Como he escrito unas líneas más arriba, este fue un capricho que nunca nos hubiéramos planteado si no hubiese sido por el lugar en el que se realiza. Es cierto también, que existen muchas compañías que ofrecen cruceros bastante más económicos, aunque hemos leído auténticas barbaridades de algunos de ellos, como que te dejan en la isla de Cat Ba durante el tiempo que dura el crucero sin oportunidad de realizar ninguna de las actividades que ofrecen. Esto no quiere decir que los cruceros baratos sean todos una basura, si no que te informes bien antes de reservar el tuyo ya que la experiencia puede ser muy diferente.

 


¿Conoces esta maravilla del mundo? ¿Qué experiencia tuviste con tu crucero? Déjanos tu comentario aquí abajo o en nuestra Página de Facebook.

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