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Bohol, el hogar de los Tarsiers

 


Bohol se encuentra al sureste de Cebú y pertenece a la región de las Bisayas Centrales. Es una de las islas más visitadas de Filipinas por su interés cultural, sus playas, y cómo no, las famosas Chocolate Hills.

Es una isla suficientemente grande (la decima más grande del país) e interesante como para pasar unos cuantos días recorriéndola por libre en moto o bien negociando con un triciclo que te lleve directamente a los lugares que te interesan. Si eres un gran negociador puedes conseguir uno de estos transportes por un precio entre 800PHP y 1200PHP para visitar algunos de los lugares más famosos de la isla.

Nosotros decidimos pasar un par de días para conocer sus lugares más conocidos, pero esta bonita isla contiene tesoros que requieren más tiempo si quieres disfrutarla a tope, como cascadas, cuevas o playas escondidas. Lo más fácil, es alquilar una moto y sentirte libre recorriendo Bohol a tu aire.

 

Bohol

¿Cómo llegar a Bohol desde Malapascua y Cebú?

Desde Malapascua cogimos los tickets del barco que nos llevaría de vuelta a Maya sobre las 8.00h. Nos costó 100 pesos a los que hay que añadir 20 pesos más por una pequeña barca que nos trasladó  desde la orilla a la Bangka, las embarcaciones tradicionales filipinas. Salen desde las 06.00h hasta las 18.30h aproximadamente, aunque en temporada baja solo están hasta las 16.00h.

Antes de subirnos al barco en Malapascua, conocimos a unos señores de Países Bajos que nos preguntaron cuál era nuestro próximo destino, y casualmente, ellos también se dirigían hacia Bohol, así que compartimos una furgoneta privada que ellos habían contratado anteriormente hasta el puerto de Cebú. El precio fue un poco más elevado, 500PHP cada uno, en comparación a los 220PHP del bus y un triciclo que nos llevase de la estación de buses al puerto, pero nos pareció que merecía la pena ir directos al puerto. A la salida de Maya, creemos que por ir en furgoneta privada, nos cobraron 25PHP.

El viaje que duró aproximadamente 5 horas y tras una ruta ajetreada por las curvas y  la mala conducción de nuestro chofer, llegamos al puerto de Cebú, Terminal 1, con destino a Tagbilaran, Bohol. A la derecha en la entrada, se pueden ver los mostradores de las distintas compañías que nos llevarían a nuestro destino, entre otros.

 

Bohol

 

Habíamos leído que OceanJet era la mejor y allí fuimos directos, también hay que decir que era donde más gente había en la cola, así que pensamos que debía ser como en los restaurantes, si hay mucha gente es que es bueno. Compramos los billetes Openair, –  y esto ¿qué es? – Pues en ese momento no lo sabíamos, pero escuché a la señora de delante que lo pidió así y  que era más barato, así que la pela es la pela! No sabía muy bien lo que significaba pero teníamos 2 billetes a Bohol para la próxima salida que era lo importante.

A la entrada al puerto hay que pagar una tasa de 25PHP por persona (terminal fee) y hacer un check in como en un aeropuerto, te piden los billetes y comprueban que esta tasa esté pagada. En el billete está incluida una mochila/maleta de 15kgs, pero si llevas más de un bulto como era nuestro caso, te cobrarán 50PHP por facturarla y nos dejaron llevar la mochila pequeña con nosotros.

Te estás preguntando qué era entonces eso de Openair, ¿verdad? Pues se trata de un billete en la cubierta superior del barco,  en la parte abierta, sin aire acondicionado pero igual de cómodo y con aire fresco, para nosotros incluso mejor ya que no somos muy amigos del aire acondicionado, preferimos aire fresco. Su precio es de 450PHP mientras que el billete normal son 500PHP, no es mucho ahorro pero algo es algo. En el barco también venden bebidas y picoteo por si te entra el hambre en estas 2 horas de viaje.

 

Alojamiento en Bohol

A la salida en el puerto,  recogimos nuestras mochilas y fuimos en busca de un triciclo que nos llevase al hotel. Éste se encontraba en Antequera, un pueblo a 15kms de Tagbilaran. Regateando un poco, conseguimos el transporte por 250PHP. Nuestro chofer, Oliver,  nos ayudó además a alquilar una moto al día siguiente para nuestra estancia en Bohol.

Nuestra sorpresa al llegar al hotel, fue que no había nada accesible alrededor para cenar si no tenías medio de transporte, hasta el día siguiente no tendríamos nuestra moto. Por suerte, el chico del hotel nos dejó su moto para ir al pueblo a cenar.

Allí encontramos un restaurante de comida callejera regentado por una familia muy simpática donde comimos unos pinchos de cerdo y pollo a la barbacoa y estuvimos hablando con ellos un largo rato acerca de las costumbres de cada uno, compramos unos bollitos típicos filipinos y nos marchamos al hotel a descansar, el día siguiente teníamos muchas cosas por ver.

 

Un día en el corazón de Bohol

A primera hora de la mañana, Oliver vino a recogernos al hotel para acercarnos a Tagbilaran, donde alquilamos nuestra moto para los dos siguientes días por 500PHP al día. No necesitamos más que el pasaporte, el cual dejamos como depósito, por lo que no es necesario el permiso de conducir.

 

En busca de los últimos Tarsiers

La primera parada del día tenía que ver con los animales más famosos de la isla de Bohol, los Tarsier. Estos primates de hábitos nocturnos, los más pequeños del mundo, se encuentran solamente en Filipinas, algunos bosques de Malasia o Indonesia.

Seguramente reconozcas a este tipo de animalillos por sus enormes ojos y su larga cola que utiliza para equilibrarse en sus largos saltos. Ahora te suenan un poco más ¿verdad?

 

Bohol

 

Pues bien, como no podía ser de otra manera, los tarsier se encuentran en peligro de extinción, por lo que es importante saber qué centros son los adecuados si quieres conocerlos en su hábitat y no encerrados, ya que además, estos se suicidan si se encuentran en cautividad.

Existen varios centros a lo largo de Bohol, pero el más adecuado es Philippines Tarsier Foundation, fundada a partir del trabajo de Carlito Pizarro, quien dedico parte de su vida a la conservación de los Tarsier en Filipinas. Este centro se encuentra en la localidad de Corella, y aunque puedes encontrar varios más por la isla, estos no se tratan de fundaciones por lo que no es conveniente visitarlos si queremos colaborar de manera positiva con esta causa.

 

 

La herencia de la colonización

Retrocediendo unos kilómetros por la misma carretera, encontramos el desvió hacia el sur que nos llevaría hasta la localidad de San Vicente. Allí se encuentra la iglesia cristiana de Baclayón, uno de los muchos templos repartidos por toda la isla, y por todo el país, que recuerdan el pasado colonial español, el cual perduró por más de tres siglos.

Casualmente, coincidimos con la celebración de una boda y nos quedamos un rato escuchando. Nos sorprendió que fuera exactamente igual que una boda cristiana en España pero en idioma Tagalo.

 

Bohol

 

Para coger fuerzas con un buen almuerzo

Continuando por la costa, nos desviamos de nuevo hacia el norte en dirección Loboc hasta encontrarnos con los Floating Restaurants, unas grandes barcas acondicionadas como restaurantes que te van llevando por el rio Loboc, mientras degustas una deliciosa comida filipina. Nosotros no nos quedamos a comer allí ya que en Tailandia hemos disfrutado de varios parecidos.

En la orilla este del río, se encuentra el restaurante Tres Hermanas, donde aprovechamos para coger fuerzas, una cantina donde hay comida ya preparada y solamente tienes que elegir qué plato quieres. Comida al estilo filipino.

Cualquiera de las dos opciones son muy recomendables, y depende un poco de tu presupuesto de viaje. La opción más económica, por supuesto, es el restaurante Tres Hermanas.

 

Bosques artificiales para alucinar

De camino a las Chocolate Hills, dejando atrás la localidad de Loboc, nos encontramos con el Man-Made Forest, un bosque artificial que a lo largo de dos kilómetros ofrece un paisaje realmente precioso. A ambos lados de la carretera, los arboles de caoba ocupan una extensión de más de 19.000 hectáreas, parte de un proyecto de reforestación tras la destrucción de la zona debido al sistema de cultivo de los lugareños que buscaban refugio en el bosque durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Bohol

 

Unas montañas de chocolate

Para finalizar nuestra ruta por el corazón de Bohol, no había mejor manera que visitar las famosas Chocolate Hills, unas curiosas formaciones de no más de 50 metros de altura, y que se pierden en el horizonte formando un paisaje de lo más inusual.

No se sabe a ciencia cierta el origen de estas formaciones, pero como somos amantes de las leyendas, los locales cuentan que estas se formaron a partir de una lucha de gigantes, quienes se arrojaban piedras y tierra hasta que cayeron exhaustos.

O aquella otra que cuenta que un gigante llamado Arogo se enamoró de una mortal, y tras la muerte de esta, el gigante lloró y sus grandes lágrimas formaron las colinas de chocolate.

Dos bonitas historias para acabar nuestro primer día en Bohol. El día siguiente lo dedicaríamos a visitar algunas de sus playas, ¿Quieres conocerlas? Sigue leyendo y te lo contamos.

 

Bohol

 

Playas de Panglao

Nuestro segundo día quisimos dedicarlo a visitar alguna de las playas de la isla de Panglao, al suroeste de Bohol. Esta pequeña isla es accesible por carretera desde Tagbilarán, por lo que te resultará fácil llegar hasta allí. Se trata de la zona más turística de Bohol, y donde encontrarás la gran mayoría de hoteles y restaurantes.

Por la mañana, fuimos a ver la playa Alona Beach, habíamos leído que era una de las más bonitas de Bohol y no queríamos perdérnosla. La verdad que no nos decepcionó, aunque los resorts, tiendas y centros de buceo se han hecho dueños de casi toda la playa, el agua azul cristalina no deja indiferente a nadie.

Es una sensación extraña, ya que al verla tan masificada pierde encanto, pero a la vez, su belleza, su arena  fina y sobre todo el agua cristalina la convierte en una visita casi obligada. La odiarás y amarás a partes iguales.

 

Bohol

 

Para recuperar fuerzas de este atracón de gente, a  la salida de la playa, vimos un bar que ofrecía 2×1 en Mojitos y como fan número uno ¡no podíamos perdernos esta oferta!

En nuestra segunda visita del día, llegamos a Dumaluan Beach, una larga playa con menos turismo pero con una gran cantidad de visitantes locales.

Para acceder a ella hay que pagar 25PHP por persona, ya que el acceso se realiza a través de un resort privado. Aún refunfuñando, ya que no me gusta pagar por tener que ir a la playa, mereció de nuevo mucho la pena, una playa de arena blanca fina y agua increíble. Vimos nuestra primera estrella de mar en el agua, sacamos varias fotos, dimos un largo paseo y de repente…. ¡rayos y truenos! calló una tormenta eléctrica de más de media hora. Menos mal que junto a la playa había unas cabañas donde los locales se reúnen para hacer picnic y pudimos resguardarnos allí por un rato.

 

Bohol

 

De vuelta a casa, vimos un local llamado Sr.Pedro, ya lo habíamos visto antes pero no sabíamos muy bien cómo funcionaba. Nos paramos y resultó ser una pollería. Hacían pollos asados en el momento, esperas a que se haga, lo pagas y te lo comes en tu casa o en nuestro caso en el hotel. Nos miramos y no tuvimos duda, esta noche cenábamos pollo asado. Después de casi 2 años viviendo en Tailandia y sin probar lo que es un pollo como dios manda, nos pareció una cena de estrella Michelin pero a precio low cost, tan solo 185PHP.

 


En dos días pudimos visitar una buena parte de la isla, aunque como siempre, falta tiempo para conocerla a fondo. Probablemente un día más habría servido para poder perdernos por la isla en busca de selva, cascadas y demás sorpresas, pero como siempre hay que dejar algo pendiente para volver, lo tendremos en cuenta para la próxima vez.

 

 

 

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