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Viviendo el festival del Holi en Jaipur


Jaipur, conocida como la ciudad rosa por el color de los edificios de su casco antiguo, es una de las tres ciudades que forman el triángulo de oro de India, junto con Nueva Delhi y Agra. Es la capital del estado de Rajastán, y cuenta con una población de alrededor de 3 millones de habitantes.

Llegamos a Jaipur al amanecer en el tren nocturno desde Nueva Delhi, dispuestos a celebrar por todo lo alto uno de los festivales más famosos del mundo, el Holi. Una fiesta de color, de alegría y de igualdad, donde por un día no existen las castas, y la ciudad se convierte en un escenario donde todos disfrutan como lo que son, personas.

Solamente estaríamos ese día en la ciudad, así que teníamos que combinar la visita de la ciudad con disfrutar de la fiesta y podemos decir que aprovechamos el día a la perfección.

Pero antes de saltar al ruedo y llenarnos de color, necesitábamos buscar un hostel al lado de la estación para dejar nuestras mochilas y darnos una ducha antes de subir al tren esa misma noche para dirigirnos a nuestro siguiente destino. Parecía que iba a ser una tarea difícil ya que debido al festival, muchos alojamientos estaban completos, pero por suerte encontramos un pequeño hostel llamado Abhineet Palace, donde nos dejaron la habitación más sencilla por 600 Rs. (8,50€).

 

Holi en Jaipur

 

El dueño del hotel nos había recomendado una zona habilitada para que los turistas pudieran montarse la fiesta, con música en directo, fanfarrias, y mucho, mucho color. Era una manera de tener a los turistas controlados en un mismo lugar y evitar problemas con la gente local que en ocasiones se sobrepasaba, sobre todo con las mujeres, qué listillos. No nos motivaba mucho la idea de meternos en un recinto y sentirnos en una plaza de toros rodeados de gente de todos lados, pero quisimos averiguar de qué se trataba.

 

Holi en Jaipur

 

Por supuesto, no llegamos intactos a la primera esquina de nuestro hotel, y al grito de “Happy Holi” un grupo de chavales nos pintó la cara, el pelo y la ropa de todos los colores, así que ya estábamos mimetizados con el ambiente.

A pesar de estar a cinco minutos del hostel, tardamos casi media hora en llegar a la fiesta, aunque después de ver lo que había por la calle, nos entraron ganas de ir a nuestro ritmo. Y así fue, tras un breve paso por el recinto, unas fotos y unos bailes, salimos de nuevo a las calles para vivir la fiesta con los locales y de paso, recorrer la ciudad.

 

Holi en Jaipur

 

Que ver en Jaipur:

Fuerte Amber

El fuerte Amber se encuentra a 11 kilómetros de Jaipur, y fue construido a finales del S.XVI por el Rajá Man Singh, comandante del ejército de Akbar. Se trata de una serie de palacios construidos sobre los restos de una estructura anterior que fue sufriendo modificaciones a lo largo de los siguientes 150 años.

La manera más fácil de llegar hasta el fuerte es en rickshaw, los tuk tuk de la India, con quienes podrás negociar el precio, ya sabes, el regateo, deporte nacional. Tras varias negativas de algunos rickshaws, quienes se aprovechaban del festival para intentar chuparte la sangre, 150 Rupias nos parecieron suficientes para ese trayecto.

 

Holi en Jaipur

 

Una vez allí, tendrás que levantar la cabeza para observar la majestuosidad del fuerte en lo alto de la colina. Te espera aún una subida hasta la parte alta, que puedes hacer perfectamente andando, o bien a lomos de un elefante.

Al tratarse de un día tan especial como el Holi, no había elefantes para llegar hasta la parte alta, pero tenemos unas piernas suficientemente fuertes para llegar arriba sin un esfuerzo sobrehumano. El trayecto te regala una vista inmejorable del lago Maotha y de las murallas de la ciudad.

 

Holi en Jaipur

 

Una vez arriba, una imponente puerta de entrada recibe al visitante antes de adentrarte en el patio principal, rodeado por edificios como el palacio,  o el Templo de la Victoria con su famosa Sala de los Espejos.

Por desgracia, nosotros solo pudimos disfrutar del patio y de las vistas del fuerte Jaigarh, o Fuerte de la Victoria, ya que el resto de los edificios estaban cerrados con motivo del festival. Nos encantó lo poco que pudimos saborearlo, aunque nos quedamos a medias. Pero no pasa nada, volveremos.

Pero no todo iba a ser mala suerte en nuestra visita al fuerte, ya que aún nos tenía preparada una pequeña sorpresa. Descendimos por la puerta oeste, perdiéndonos entre las calles y posando cual modelos para cada local que nos encontrábamos por el camino (a veces un poco agobiante cuando se juntaban 10 personas a nuestro alrededor) hasta que de una casa apareció un chico Indio que se hacía llamar Juan, el cual habíamos conocido en nuestro ascenso al fuerte, y con su destreza con el español, nos invitó a una fiesta privada.

 

Holi en Jaipur

 

Nos encontramos de repente en un jardín, lleno de chicos y chicas bailando al ritmo del DJ, era como si estuviéramos dentro de una película de Bollywood, en la cual nos sacaban a bailar invitándonos a disfrutar de la fiesta como uno más del reparto. Los polvos de colores volaban sobre nuestras cabezas acentuando el mix colorido de nuestra cara, pelo y ropa. Eso es lo que buscábamos cuando decidimos hacer coincidir nuestro viaje con el Holi, vivirlo desde dentro como un local más, y disfrutar del festival en estado puro.

Horario y precio de Fuerte Amber:

El fuerte está abierto al público de 9:30 a 16:30 h. y la entrada cuesta 50 Rs. más 40 Rs. por la cámara de fotos. Si quieres grabar video, son 100 Rs. más.

 

Holi en Jaipur

Holi en Jaipur

 

Jal Mahal (Palacio del agua)

Tras la fiesta, decidimos volver al centro de nuevo en rickshaw haciendo una parada para contemplar el Jal Mahal, un palacio de piedra roja arenosa edificado en medio del lago Man Sagar, construidos ambos por el Maharajá Jai Singh II en el S.XVIII.

En época de lluvias el palacio solamente es accesible por bote, aunque actualmente no se permite la visita ya que el palacio se encuentra deshabitado y sin ningún tipo de mantenimiento.

 

Holi en Jaipur

 

A pesar de ello, se trata de una vista espectacular, y estando a medio camino entre el fuerte y la ciudad, bien merece una parada técnica para contemplar, si los locales te lo permiten, este bonito palacio.

Una vez más, con motivo del Holi, por la tarde se celebraba un espectáculo de elefantes a orillas del lago al cual no asistimos por falta de tiempo, pero que sin duda sería digno de presenciar.

 

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Hawa Mahal (Palacio de los vientos)

El rickshaw nos dejó frente a otro de los edificios emblemáticos de la ciudad, el Hawa Mahal, un palacio construido en el año 1799 por el Marajá Sawai Pratap Singh, que formaba parte del Palacio de la ciudad, y que servía como cámara para el harén, cuyo función era permitir a las mujeres observar desde sus pequeñas ventanas la vida cotidiana de la calle.

Estas ventanas de la fachada que da a la calle principal, 953 para ser exactos, hacía que el viento que circulaba por ellas mantuviera fresco el interior del recinto, y de este fenómeno proviene el nombre del palacio.

 

Holi en Jaipur

 

Después de pasar toda la mañana metidos en el fervor de la batalla que supone el Holi, decidimos hacer caso a un chico que nos “invitó” a una terraza de un edificio frente al palacio para disfrutar de una vista privilegiada. Lógicamente, la “invitación” supondría tomar algo en el restaurante que regentaba en la segunda planta del edificio, pero aun sabiéndolo, accedimos a subir, ya que el estómago empezaba a rugir.

Lo cierto es que la vista de la fachada principal del palacio desde el restaurante era privilegiada, y con un thali y un té masala, el placer fue doble.

Horario y precio:

Nosotros decidimos no entrar al interior de palacio, pero el precio de su entrada es de 50 Rs. y ofrecen audioguías por 120 Rs. Su horario es de 9:00 a 17:00 h.

 

City Palace

Mientras seguíamos recorriendo las calles disfrutando del Holi, y tras una breve visita al hostel para descansar un mini rato de la ajetreada mañana, nos lanzamos de nuevo a la ciudad con dos nuevos compañeros de viaje, Rubén y Sandra, quienes se alojaban en el mismo hostel que nosotros.

Juntos fuimos a conocer el Palacio de la ciudad, un complejo de palacios situado en el centro de Jaipur, que alberga palacios como Chandra Mahal y Mubarak Mahal. Su construcción data del año 1732 y aunque ahora contiene un museo dedicado a los Marajás de Jaipur, la mayor parte del complejo sigue siendo parte de la residencia real.

 

Holi en Jaipur

 

El entonces gobernante de Amber, Sawai Jai Singh II ordenó la construcción de este complejo, planificando y construyendo los muros exteriores, siendo los sucesivos gobernantes quienes continuaron la construcción.  Su estructura, una mezcla de estilos del Rajastán y mogol, y sus patios, jardines y edificios le convierten en uno de los lugares más emblemáticos de Jaipur.

Horario y precio:

El ticket de entrada cuesta 600 Rs. y podrás visitarlo de 9:30 a 17:00 h.

 

Tiendas y Bazares

El día iba llegando a su fin, pero antes de partir en retirada de la guerra particular que se libraba en las calles, quisimos pasear por las callejuelas y bazares del centro de la ciudad, llenas de tiendas locales de ropa, joyería, calzado o perfumes.

Junto al Hawa Mahal se encuentra el Johari Bazaar, déjate perder por sus callejuelas y disfruta observando la vida de la gente local, su cotidianidad y aprovecha a hacer alguna compra, siempre se encuentra alguna ganga practicando el arte del regateo.

 

Holi en Jaipur

 

Consejos para el Holi en Jaipur

  1. Si quieres asistir al festival del elefante, debes saber que se celebra el día anterior al Holi. Nosotros no pudimos verlo ya que solo estuvimos en Jaipur un día. El festival comienza con una procesión, engalanando y vistiendo a los elefantes con colores vibrantes y joyas, donde al final, el más bonito es premiado.
  2. Procura llevar ropa vieja que luego no vayas a usar más, ya que es prácticamente imposible quitarle los colores.
  3. Ten cuidado a la hora de coger rickshaws, el alcohol ese día corre por la ciudad y hasta los conductores van borrachos. Nosotros nos subimos con uno que de repente sacó una botella de, llamémosle X, y se pegó algún lingotazo que otro. Por lo menos fue amable, y nos ofreció a nosotros antes, pero ese matarratas olía desde el asiento de atrás.
  4. Ármate de paciencia, vas a ser el blanco de todos los locales, quienes querrán abrazarte, pintarte, sacarse selfies contigo y si eres mujer, querrán aprovechar el acercamiento para tocar más de la cuenta.
  5. Disfruta del festival a tu aire y sumérgete en la fiesta. No digo que la fiesta que había para los turistas no fuese buena, pero el verdadero jaleo está en la calle.

 

La anécdota del día

Disfrutamos como niños este día tan especial, adentrándonos de lleno en la fiesta y buscando rincones auténticos que nos hicieran vivirla como unos indios más, tarea complicada por otra parte ya que éramos un reclamo de selfies fácilmente localizables, pero lo aceptamos como una parte más de la experiencia.

Tras un largo día descubriendo la ciudad mientras vivíamos el festival del Holi, nos merecíamos una ducha de agua caliente para intentar quitarnos los colores de nuestra piel, y digo intentar, porque no parecía que fueran a desaparecer fácilmente frotando.

Por suerte, un hombre nos aconsejó un jabón especial que era mano de santo para eliminar la pintura de nuestro cuerpo. Ni cortos ni perezosos decidimos hacerle caso e ir al hostel para comprobar su efectividad.

Pero nos llevamos una pequeña sorpresa, y no precisamente con el jabón, el cual era milagroso, sino porque el dueño del hotel nos informó de que solamente había agua caliente por las mañanas y tendríamos que ducharnos con agua fría. Eso sí, teníamos un cubo de agua caliente para cada uno gratis.

Y aunque somos chicarrones del norte, diremos que el agua fría, era bastante fría!, sobre todo para la ardua tarea de eliminar la pintura y pasar un largo rato bajo el agua. Así que no nos quedó otro remedio que con un cubo de agua caliente cada uno y el jabón milagroso, de cuclillas en el baño, frotar y aprovechar al máximo el agua para tratar de devolver el color original a nuestra piel.

Un momento surrealista, a la vez que divertido, que nos recordó que estábamos en la India, y que cada momento es imprevisible.

Al menos pudimos llegar a tiempo para subirnos al tren nocturno que nos llevaría a nuestro próximo destino, Jaisalmer.

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