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El volcán Bromo, cómo llegar y algún que otro timo.


Tras unos días por la selva de Borneo en busca de orangutanes, llegaba la hora de regresar a la isla de Java, donde nos esperaba otra pequeña aventura, subir hasta el cráter del volcán Bromo.

No fue fácil llegar hasta Cemoro Lawang, el pueblo más cercano al volcán, donde teníamos reservado un hotel para esa noche, de hecho, ni siquiera pisamos el hotel. Habíamos oído que el día en el que llegábamos se celebraba el Nyepi, también llamado día del silencio, actividad que forma parte del año nuevo hindú, y tanto los comercios como los hoteles no abrían.

Pero empecemos desde el principio:

 

Volcán Bromo

 

¿Cómo llegar a Cemoro Lawang desde Surabaya?

El pequeño aeropuerto de Pankalang Bun, en Borneo, nos despedía con uno de los habituales retrasos que sufren los vuelos en Indonesia. No nos supuso mayor problema, después de leer en diferentes blogs retrasos de varias horas e incluso cancelaciones, una hora de retraso nos parecía hasta poco.

En apenas una hora más, llegamos al aeropuerto de Surabaya. Allí mismo, justo en la salida, encontramos el autobús (DAMRI bus) que nos llevaría primero a la estación de autobuses de Bungurasih, en Surabaya, desde donde cada media hora, parten buses dirección Probolinggo (Bayuangga bus station).

Hasta aquí todo correcto. Ningún problema, todo bastante fácil y rápido. Una vez en Probolinggo, nuestra suerte cambió. Chan Chan chaaaaan.

 

Nuestra experiencia en Probolinggo

Habíamos leído en varios blogs el problema de las supuestas mafias con las furgonetas que deberían llevarnos desde la estación de Bayuangga, en Probolinggo, hasta Cemoro Lawang. Estos conductores te llamaban la atención nada más bajarte del autobús ofreciendo una van para llevarte al pueblo de montaña, a un precio que después, resultaría ser más caro de lo normal. Además, tienen extorsionados a los conductores de las furgonetas “legales” por lo que si intentas negociar otro precio con estas, no se atreven a cogerte por miedo a estos grupos. El consejo, es pasar de los conductores que están esperando en la estación y buscar una van por las calles cercanas.

Pues bien, no nos dio tiempo ni a experimentar este caso. El autobús, ya en Probolinggo, paró unos metros antes de la estación de autobuses y nos indicó que nosotros podíamos bajarnos ahí. Nos pareció un poco extraño que un autobús nos dejara antes de la estación, pero no le dimos más importancia hasta que ya una vez abajo, nos dimos de bruces con una agencia local. Aayyy, parecemos nuevos.

El dueño de la agencia, muy simpático, nos invitó a pasar y enseguida nos hizo saber que no se podía llegar a Cemoro Lawang hasta después de la media noche debido a la celebración del Nyepi. Sin embargo, después de leer tantas cosas sobre estos asuntos, nuestra confianza en él era casi nula y ya no queríamos creerle.

Avanzamos hacia la estación de autobuses parando en un par de agencias más para preguntar al respecto y nuestros temores crecían cada vez más. Todos nos decían que hasta las 12 de la noche no podíamos subir al pueblo. Nuestra cabeza dura (es lo que tiene ser de Bilbao), no nos dejaba creerles.

No podíamos esperar hasta las 12 de la noche para subir, ya que no queríamos levantar a las 3 para subir andando al mirador del Bromo. Necesitábamos al menos dormir unas horas después de viajar durante todo el día.

Tras varios intentos, y antes de llegar a la estación de autobuses, dimos con una agencia, donde uno de los trabajadores nos echó una mano, llamó al hotel para confirmar que efectivamente estaban cerrados y al ver nuestras caras de cansancio, nos dio una solución. El pueblo de Ngadisari, debajo de Cemoro Lawang no era hinduista, por lo que no celebraban el Nyepi.

Solo teníamos que buscar un hotel en este pueblo y cancelar la reserva que ya teníamos. Desde allí mismo, reservamos una van para subir hasta nuestro nuevo hotel en Ngadisari.

En definitiva, fue un error confiarnos demasiado en que no habría problema en llegar, sin embargo, pudimos reservar el hotel desde Agoda sin problema cuando otros indicaban que estaban cerrados. Son cosas que ocurren en los viajes, y por suerte, siempre hay solución para este tipo de casos.

En cuanto a desconfiar de las personas, no negamos que existen personas que solo buscan beneficiarse del turista, leemos tantas cosas que muchas veces no disfrutamos el viaje al 100% pendientes de si nos estarán timando. Después de nuestro viaje por indonesia, diremos que nuestra opinión personal, es que la mayoría de los locales están dispuestos a ayudar al viajero con una sonrisa en la cara, y aunque nos arriesguemos a caer en alguna trampa, esta vez quedó demostrado una vez la buena fe de las personas. Aunque no siempre es así, al día siguiente, tuvimos que volver a tratar con algún caradura.

Precios:

  1. Autobús aeropuerto Surabaya – estación autobuses Bungurasih (Surabaya) = 25.000IDR por persona.
  2. Autobús Bungurasih – Bayuangga (Probolinggo) = 30.000IDR por persona.
  3. Van desde Probolinggo a Ngadisari = 75.000IDR por persona.

 

Hotel:

Yoschi´s Hotel = 120.000IDR por persona, una noche en habitación compartida con baño compartido.

 

El volcán Bromo

Suena el despertador, son las 3 de la madrugada, y el volcán Bromo nos esperaba para recibir el amanecer. Habíamos apalabrado con el conductor de la van que nos subió hasta el hotel una hora de recogida para subir al comienzo de la ruta a pie que nos llevaría hasta el mirador donde veríamos el amanecer con el volcán de fondo.

Parece ser que no entendió bien nuestro mensaje de dejarnos antes de la entrada por donde entran todos los jeeps y excursiones programadas, ya que paró directamente en esta entrada, donde el guardia que estaba en ese momento nos exigía pagar por acceder al volcán. Además, quería cobrarnos más del precio que indicaba el propio cartel, ¡en nuestras propias narices!

Nos intentaba hacer entender que las 77.000IDR por persona que indicaba, era solo para locales, y quería hacernos pagar 320.000IDR por persona, cantidad que aparecía junto a un texto que obviamente no entendíamos. Ya habíamos leído sobre este tema, así que si te ocurre, no pagues más de 77.000IDR.

Aún así, nosotros queríamos subir andando, no nos hacía falta pasar por ahí, ya que ese camino nos llevaba directamente al volcán mientras que nosotros queríamos ir al mirador, así que después de un momento de tensión, con el conductor presionándonos, le dijimos que bajase de nuevo.

Unos 100 metros más abajo, paró la furgoneta y nos indicó el camino que nos llevaría andando hasta el mirador. Entonces, ¿Por qué intenta engañarnos de esta manera? Por cosas como estas se crea la mala fama de la gente local.

Por fin estábamos de camino, en la oscuridad de la noche, iluminando la carretera con los frontales. Los jeeps nos adelantaban hasta llegar a un punto en que no podían seguir ascendiendo por el colapso de vehículos que había. Se trata de una ascensión fácil, por una pista de cemento, por la que en 40 minutos llegas al primer mirador.

Un montón de gente estaba preparada esperando el amanecer, sin apenas sitio para colocarnos en un lugar que mereciera la pena, por lo que seguimos subiendo hasta el siguiente mirador. Este sí, menos masificado, nos sirvió de base para disfrutar de uno de los amaneceres más bonitos de nuestra vida viajera.

De repente, la silueta del volcán fue apareciendo, y el valle, despertó con una densa niebla que no dejaba ver el camino que más tarde deberíamos recorrer para llegar hasta el cráter. El color del amanecer transformó la escena en una postal inigualable con el volcán humeante como protagonista.

 

Volcán Bromo

Volcán Bromo

 

Allí permanecimos por más de una hora disfrutando de las vistas y del calor del sol, después de una subida algo fresquita, se agradecían unos rayos.

Comenzamos a descender por la misma carretera, la siguiente meta era alcanzar el mar de arena que separa la montaña donde estábamos del propio volcán. A la altura del hotel Cemara Indah, existe una bajada por donde encontramos un camino que descendía hasta la llanura, un tanto incomodo y embarrado, pero suficiente para llegar a nuestro siguiente destino.

 

Volcán Bromo

 

Una vez abajo, la bruma aun espesa no nos dejaba ver el camino que debíamos seguir para llegar al volcán, pero por suerte, uno de los tantos locales que usan a los caballos para que los turistas asciendan hasta el cráter, nos adelantó, indicándonos que estábamos en el camino correcto.

La bruma se iba dispersando según nos acercábamos al volcán, y cuando las piernas empezaban a dar los primeros síntomas de cansancio, miramos hacia arriba para comprobar la distancia que nos separaba aún del cráter. Nos iba a doler, pero nuestra intención era hacerlo andando, nada de subir en caballo, nuestras piernas nos llevarían hasta la cima.

 

Volcán Bromo

Volcán Bromo

Volcán Bromo

 

El calor empezaba a apretar, pero las increíbles vistas del mar de arena según ascendíamos nos animaban a seguir subiendo. Poco a poco, recorrimos los metros que nos separaban del cráter del Bromo hasta llegar a las escaleras que nos llevaban hasta la meta. Una a una, con paso lento pero decidido, recorrimos cada escalón, y una vez arriba, el inmenso agujero del volcán nos daba la bienvenida, humeando, vivo.

El esfuerzo había merecido la pena, las vistas tanto dentro como fuera del volcán Bromo nos mantuvo embobados durante un buen rato mientras cogíamos aire.

 

Volcán Bromo

Volcán Bromo

Volcán Bromo

 

Todavía teníamos regresar, pero ya no lo haríamos andando, una vez en la llanura de nuevo, dos motos nos llevaron hasta el mismo hotel, donde casualmente, nuestro “amigo” conductor llegó para recoger a gente y llevarla hasta la estación de autobuses de Probolinggo. Olvidando el momento de la mañana, decidimos pagarle y bajar con él para coger el autobús que nos llevaría hasta nuestro siguiente destino, Yogyakarta.

 

Volcán Bromo

 

¿Has estado alguna vez en el cráter de un volcán? ¿Dónde fue? Déjanos tu comentario aquí abajo o bien en nuestra Página de Facebook.

2 Comments

  • Darío

    Hopla amigos! Enorabuena por el Blog y la experiencia en el Bromo, a pesar de los pequeños incidentes, es que si no, no sería una ventura 🙂
    Mi pareja y yo estamos organizando el viaje a Indonesia para primeros de julio y uno de los destinos que tenemos previstos es la subida al Bromo. Vamos a estar los dias previos en Yogyakarta y la duda es cuanto tiempo se necesita para poder hacer la excursión al monte Bromo en condiciones, con las vistas del amanecer etc. Teniendo en cuenta que disponemos del 2 al 6 de julio para ver templos en Yogyakarta y Bromo ya que el 7 tenemos que estar cogiendo vuelo temprano desde Surabaya a Kalimantan para el tour en Klotok.
    Saludos!

    1 mayo, 2018 at 19:47
    • Recomiendo el mundo
      Recomiendo el mundo

      Hola Darío,

      Muchas gracias por escribirnos, y disculpa por tardar tanto en contestar, estamos de viaje en Filipinas y es bastante complicado encontrar una conexión decente por aquí.

      La ascensión al monte Bromo la realizamos en 2 días, llegamos la tarde anterior a Probolinggo y de allí una van hasta Cemoro Lawang, o como en nuestro caso a Ngadisari, y esa misma noche, a las 3 de la madrugada subimos al mirador y después bajamos al valle para ascender hasta el crater. Para las 9 de la mañana estábamos de nuevo en el hotel, alquilamos una van y regresamos a Probolinggo para coger un autobús hasta Surabaya y de allí un tren a Yogyakarta.

      Yo creo que en el tiempo que tenéis podéis hacer ambas cosas, aunque un poco a la carrera. Llegar el 2 por la tarde-noche a Probolinggo, el 3 hacer la ascensión y ese mismo día a la vuelta del Bromo, ir a Yogyakarta. O bien dormir una noche más en Probolinggo y el día 4 ir a Yogyakarta. Tendríais 1 o 2 días para ver los templos.

      Espero que disfrutéis del viaje y si tenéis alguna otra pregunta, no dudéis en escribirnos, prometemos contestaros más rápido, jejeje.

      Un saludo,

      Raúl y Sandra

      21 mayo, 2018 at 9:31

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