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Kep y Koh Tonsay, cangrejo a la pimienta y una isla muy especial


ETAPA 6

Distancia Kampot – Kep: 24Km.

Duración del viaje: 30 min.

Estado de la carretera: Nueva, en perfecto estado.

Trafico: Muy poco tráfico.

Clima: Soleado.

 

Dejaba Kampot para dirigirme a unos pocos kilómetros al sudeste, hasta la bonita localidad de Kep. En realidad fue un paso fugaz por este pintoresco pueblo, ya que desde aquí, cogería un bote que me llevaría hasta una isla muy especial, Koh Tonsay, también conocida como Isla conejo. No porque esté llena de estos animalillos, si no porque la forma de la isla se asemeja a uno de ellos.

Pero comencemos desde el principio.

A primera hora llegué a Kep en busca del puerto donde más tarde cogería el bote en dirección a Koh Tonsay. El billete de ida y vuelta me costó 10$ y hasta la 1 del mediodía tenía tiempo para recorrer el famoso mercado del cangrejo, el plato estrella de Kep.

 

Kep y Koh Tonsay

Mercado del cangrejo

El mercado se encuentra a unos 4 kilómetros al oeste del puerto, y durante el trayecto, no me dio la sensación de estar en un pueblo, si no en una especie de complejo en el que las zonas residenciales y los hoteles se alineaban frente al mar y la playa. Por lo que el centro urbano, casi podríamos decir que se trata del propio mercado del cangrejo.

Allí llegué dispuesto a comprobar de primera mano la táctica para conseguir este preciado marisco tan típico de la región. El mercado, bien podría parecerse a cualquiera del sudeste asiático con diferentes tipos de pescado o brochetas de pollo y cerdo. Pero al fondo, donde comienza el mar, se reúnen los pescadores y pescadoras para la captura del cangrejo.

Grandes cestas se repartían a unos metros de la orilla. Una vez llenas, las recogían para comenzar la venta en tierra firme. Una gran cantidad de gente local se amontonaba para conseguir parte del producto y el arte del regateo salía a relucir.

 

Kep y Koh Tonsay

 

Con tanto ajetreo, me entraron ganas de probar los  cangrejos en su más famosa modalidad, a la pimienta, tan típica de esta región de Camboya. Así que tras buscar un restaurante junto al mar que tuviera un precio aceptable, me senté a degustar este manjar, y he de decir que este plato tiene la fama bien merecida. Me faltaba el pan para poder mojar la salsa y dejar el plato reluciente. 5$ muy bien gastados.

 

Kep y Koh Tonsay

 

Ya casi era la hora de subirme al bote dirección a Koh Tonsay, así que de nuevo cogí la moto para dirigirme de nuevo al puerto. Una vez allí, pude dejar a mi compañera de aventura bien asegurada junto a la puerta de la oficina donde compré el ticket.

 

Kep y Koh Tonsay

 

Koh Tonsay (Isla Conejo)

Puntual, el bote zarpó rumbo hacia la isla donde disfrutaría el resto de la tarde y pasaría la noche en la más completa oscuridad, ya que sobre las 22:30h, los generadores se apagan para sumir a la isla conejo en la más profunda oscuridad.

En cuestión de media hora llegué junto con otras tres personas a la isla, un lugar especial, único y completamente natural, solamente unos pocos resorts, por llamarlos de alguna manera, asomaban en la orilla de la playa.

Nada más pisar la arena, una mujer me ofreció ver sus cabañas, y sin pensarlo demasiado, acepté alojarme en una de ellas por 7$ la noche.

 

Kep y Koh Tonsay

 

Casitas de madera, con una mosquitera, baño, y un pequeño porche, lo suficiente para pasar una noche tranquila en un auténtico paraíso natural.

Apenas había 20 personas a lo largo de la playa, de los cuales la mitad, se montaron en el último bote que regresaba a Kep a las 16:00h.

Solamente me quedaba relajarme y disfrutar de la playa y el mar, de unos ratos de lectura a la sombra acompañado de unas cervecitas y de un atardecer espectacular. Después de la paliza de viaje desde Siem Reap hasta Kampot unos días antes, necesitaba ese momento de descanso y de desconexión total.

 

Kep y Koh Tonsay

 

Una vez que la luz del sol se iba apagando, los generadores comenzaron a encenderse, y con ellos, la luz de las pocas bombillas que había en la isla, las cuales se concentraban en el restaurante del resort. Un buen momento para refrescarse con una ducha y cenar una rica barbacoa antes de que, a eso de las 22:30h, la isla se quede en la más profunda oscuridad, iluminada solamente por las miles de estrellas que se veían en el cielo.

 

¿Conoces alguno de estos dos lugares? Cuéntanos tu experiencia dejando tu comentario más abajo o a través de nuestra página de Facebook.

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