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Port Barton, el paraíso secreto de Palawan

 


Imagina llegar a un lugar, un pueblo aun sin grandes empresas hoteleras, donde la mayoría de los alojamientos están regentados por locales, con sencillas habitaciones, calles sin asfaltar, y unas espectaculares vistas a la playa desde la terraza del hotel desde donde disfrutar del atardecer. Salvaje, auténtico e hipnótico. Este lugar tiene nombre, y se llama Port Barton, a medio camino entre Puerto Princesa y El Nido.

Cambiamos de isla, dejamos Siquijor y llegamos a Palawan con grandes expectativas, no hacíamos más que escuchar maravillas de la isla más occidental del archipiélago de Filipinas. Por un lado, nos daba miedo esperar demasiado de ella para después llevarnos  una decepción, pero por otro, estábamos seguros de que lo que nos íbamos a encontrar no iba a dejarnos indiferentes.

 

Port Barton

 

Port Barton apenas cuenta con dos calles principales paralelas a la playa por las que transcurre la vida de esta localidad. Pasear por ellas es como haber parado el tiempo en una época anterior, donde los niños juegan descalzos con una pelota improvisada de papel o donde poder disfrutar de platos típicos en restaurantes de toda la vida, como el famoso Gacayan Restaurant, auténtica comida local y a un precio de risa.

Pero lo mejor está al otro lado de estas calles, y es su playa principal. Un arenal de apenas un kilómetro de largo, lleno de pequeños hoteles y restaurantes, donde a pesar de haber turistas, no se respira un ambiente de agobio y masificación, donde pasear por la playa no se convierte en una carrera de obstáculos.

A pesar de ser un pueblo sin demasiado que hacer, tres días se nos quedaron cortos, pero son más que suficientes para disfrutar de la belleza de Port Barton y los rinconcitos que esconde a ambos lados de la localidad, ¿Quieres descubrirlos con nosotros?

 

Port Barton

 

Qué hacer en Port Barton

 

Descubre una playa blanca en medio de un palmeral

Una de las sorpresas más agradables de todo el viaje por Filipinas la encontramos un par de kilómetros al este del pueblo. Caminando hacia el final de la playa y adentrándonos en plena selva nos encontramos con dos playas rodeadas de palmeras y agua completamente cristalina. La más alejada de las dos, White Beach, es un espectáculo para la vista, hasta el momento, lo mejor que habíamos visto en Filipinas.

 

Port Barton

 

La casi total ausencia de resorts la convierte en un lugar perfecto para relajarse tomando el sol, o leer bajo alguno de sus palmeras (ojo con los cocos), echarse una siestecita, darse un chapuzón, y vuelta a empezar. No querrás marcharte de allí.

El atardecer desde White Beach tampoco tiene desperdicio, aunque para que no te pille la noche en mitad de camino de vuelta como nos pasó a nosotros, te aconsejamos que contrates un bote de los que salen desde la misma playa.

Decidimos regresar por un camino interior para no adentrarnos en la selva, pero resultó ser bastante más largo y la noche nos iba ganando terreno. Por suerte, y es lo bueno de estas pequeñas aventuras, una pick up conducida por un chico francés y llena de pasajeros que fue recogiendo por el camino, nos salvó de una larga caminata en la oscuridad.

 

Port Barton

 

Islas, corales y nuestras primeras tortugas

Otra de las actividades estrella de Port Barton es la excursión Island Hopping, en la que disfrutarás de una de las islas más paradisíacas de Filipinas, con puntos de snorkeling impresionantes, y que mejora considerablemente con el avistamiento de tortugas.

Contratamos la excusión un día antes en nuestro alojamiento, El Busero, por 700PHP cada uno, aunque el dueño ya nos había avisado de que para acceder a una de las islas, German Island, nos pedirían una tasa de 100PHP más por persona.

A eso de las 11:00h nuestra bangka nos esperaba junto al hotel para embarcar con otros 5 pasajeros, 3 de ellos españoles con los que disfrutamos de un día en buena compañía. De hecho, los días posteriores compartiríamos viaje con una de ellas, la sevillana Ana, quien nos regaló un montón de buenos momentos.

 

Port Barton

Port Barton

 

Tras varios puntos para bucear entre corales, la bangka tomó rumbo hacia la German Island, junto a la cual se pueden encontrar tortugas. No fue fácil encontrarlas, pero finalmente fueron apareciendo en la superficie para coger aire, así que aprovechamos para lanzarnos al agua y poder disfrutar de ellas en su hábitat. Era la primera vez que nadábamos con tortugas de este tamaño, y verlas a tan poca distancia es una experiencia única.

 

Port Barton

Port Barton

 

La pequeña, pero preciosa, German Island, nos sirvió de parada para darnos un último chapuzón mientras la tripulación preparaba el almuerzo, a base de pescado, ensalada y  pollo.

Por la tarde, aun nos quedaba visitar otra playa, quizás no tan espectacular, y otro lugar muy especial, un pequeño banco de arena en mitad de la nada, y repleto de estrellas de mar enormes. En este caso, a pesar de lo bonito del lugar, nos dio la sensación de que aquellas estrellas estaban colocadas a propósito por los propios barcos para entretenimiento de los turistas, y como no, siempre hay quien se dedica a sacarlas del agua para sacarse la foto del verano sin darse cuenta de que de esta manera, las molestamos.

Para las 16:00h estábamos de nuevo en la playa del hotel para disfrutar del atardecer, esta vez más tranquilos que el día anterior.

 

Port Barton

Port Barton

 

Cascadas en mitad de la selva y un mar de estrellas

Aún nos guardaba alguna sorpresa Port Barton, y esta vez teníamos que ir hacia el norte para encontrarlas. Un paseo de alrededor de cuatro kilómetros por una pista y un pequeño trekking, nos llevaba hasta Papawyan Falls, una cascada donde disfrutar de un baño después de la larga caminata. Había incluso algún valiente que se lanzaba desde una de las rocas, aunque no lo veíamos demasiado seguro.

Antes de acceder a ellas, encontrarás un puesto donde te pedirán un donativo. Nosotros pusimos 200PHP por ambos, hay quienes se rascan más el bolsillo y quien ni siquiera pone nada. Al gusto del consumidor.

 

Port Barton

 

Después de un relajante y refrescante baño tocaba regresar, aunque esta vez lo haríamos por un camino diferente. A un kilómetro y medio de la cascada, nos desviamos a la derecha para seguir el camino hacia una playa muy especial llena de pequeñas estrellas de mar enterradas en la arena. Junto a una pequeña aldea, y sin ningún turista pudimos disfrutar de este lugar a nuestro aire.

Aquí mismo encontramos un restaurante llamado Evio Front Beach, el cual lo gestionaba una señora de lo más simpática y atenta y nos hizo sentir como en casa. La comida estaba increíble, afritada, adobo, verduritas asadas y de postre, plátano frito. Todo ello por 450PHP, para chuparse los dedos.

 

Port Barton

 

Atardeceres hipnóticos

Como en el resto de Filipinas, los atardeceres en Port Barton tienen un color como nunca hemos visto antes. Desde la playa principal, no hay nada mejor que sentarse a disfrutar en la arena, con una cervecita en mano, de uno de los mayores espectáculos que nos ofrece este país.

 

Port Barton

 

Donde comer en Port Barton

Como hemos comentado más arriba, uno de los restaurantes más famosos y frecuentados por turistas y locales es el Gacayan, en Bonifacio Street. Un restaurante de comida local, hamburguesas, pizzas o lo que te apetezca, y muy económico. El punto negativo, es que al haber tanta gente, te tocará esperar a que te sirvan la comida. Pero relájate y disfruta, que estamos de vacaciones.

Otro restaurante que merece la pena visitar si te gusta la pizza es el Gorgonzola Pizza, en la misma calle que el Gacayan. Y más vale que vayas con hambre porque las pizzas son XXL, vamos, que parecen hechas en Bilbao! El precio también es XXL en comparación con el precio de la comida en el país, 720PHP por cada una.

Pero si buscas un término medio, comida local u occidental, a lo largo de la playa encontrarás unos cuantos restaurantes para todos los gustos.

 

Cómo llegar a Port Barton

El camino más común para llegar hasta Port Barton suele ser vía Puerto Princesa, a cuyo aeropuerto llegan los vuelos más económicos desde islas como Cebú o Luzón. Este fue nuestro caso, un vuelo hasta Puerto Princesa desde Cebú, a donde llegamos desde nuestro anterior destino, Siquijor.

Una vez en la capital de Palawan, hay varias opciones: la primera y más económica es coger un autobús en la terminal de San José, por 250PHP, cuyo trayecto dura 4 horas. La segunda, una van con quien puedes negociar nada más salir de la terminal del aeropuerto.

El precio normal de la van es de 500PHP por persona, y aunque en un primer momento, nuestra primera opción era el autobús, cambiamos de opinión cuando conseguimos negociar una van por 350PHP por persona.

La duración del viaje es de tres horas, y aunque no resulta muy cómodo ya que suele ir llena, no se hace demasiado largo.

 

Port Barton

 


 

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