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Qué ver en Kampong Chhnang y Battambang


Dejaba Phnom Penh a primera hora, nada más alquilar la moto en Victory Motorcicles, una tienda con la que di días antes de viajar a Camboya buscando información en algunos blogs. Aun así, antes de presentarme allí, pregunté en varios establecimientos para comparar precios, pero era bastante complicado comunicarse con ellos ya que no hablaban nada de inglés, o sea que la mejor opción era lo que tenía pensado desde un principio, y no me arrepentí.

El tráfico a esas horas de la mañana en la capital camboyana era muy agobiante, a pesar de ir en moto, la densidad de tráfico hacía que casi no avanzara hasta salir de la ciudad. No es el mejor sitio para conducir, suerte que el resto del país no tiene nada que ver.

La primera parada en el camino era Kampong Chhnang un pueblo a unos 95 kilómetros de Phonm Penh con un encanto especial. No hay mucho para hacer en esta pequeña localidad rural, pero eso precisamente es lo que más me gustó. La gente era increíble, muy cercana y dispuesta a ayudar en lo que hiciera falta.

 

Kampong Chhnang y Battambang

 

 

Esa sensación se respira casi en cualquier rincón de Camboya, y de quien menos te lo esperas. A pocos kilómetros de llegar al pueblo, paré para comprar una piña en lo que parecía un mercadillo improvisado, y la dueña del establecimiento, tras preguntarme desde donde venía, al verme ataviado con la ropa de la moto, y las mochilas atadas a ella como si me hubiesen echado de casa, me regaló también unos plátanos para el camino, así, sin pedir nada a cambio, ¿me vería con cara de hambre? Gestos que dicen mucho de la clase de personas que habitan en el interior de este maravilloso país.

Era mediodía cuando llegué a Kampong Chhnang y fui directamente al hotel que había reservado desde booking esa misma mañana, el Garden Guesthouse. Después de hacer el check in y dejar las cosas en la habitación, volví a la moto para explorar el pueblo:

 

 

Datos de interés de Kampong Chhnang:

Cómo llegar: Si tu idea no es alquilar transporte propio, el autobús es el medio de transporte más común. Para llegar a Kampong Chhnang desde Phnom Penh, parten autobuses desde la terminal de la estación central desde las 6:40h a varias horas hasta las 16:30h por unos 5000 rieles.

Existen también un bote desde Phnom Penh a Siem Reap en ambos sentidos a través del lago Tonlé Sap que hace parada en Kampong Chhnang por uno 8$ y una duración de alrededor de 4 horas. Consulta en tu hotel, seguro que desde allí pueden ayudarte a trasladarte de un punto a otro de alguna de estas maneras.

Dónde dormir: El alojamiento en Kampong Chhnang es bastante económico. No cuenta con una oferta muy amplia al ser un pueblo pequeño y no tan turístico, hoteles como el Garden Guesthouse o el Phkay Proeuk Guesthouse son dos buenas opciones a muy buen precio.

Donde comer: Tampoco hay demasiados restaurantes es este pequeño pueblo, pero el Van Soleap probablemente sea el más recomendable. Con platos contundentes de comida camboyana u occidental por apenas 2,5€. La otra opción, son los restaurantes de los propios hoteles, en mi caso por ejemplo, recomiendo el Garden Guesthouse en este sentido. Barato y muy bueno.

Cómo moverse: Las mayoría de los hoteles ofrecen este servicio por unos 5-6€ el día. Si no, como siempre, los tuk tuk son una buena opción para desplazarse por la ciudad y alrededores.

 

Distancia Phnom Penh-Kampong Chhnang: 92 kilómetros

Duración del viaje: 2 horas

Estado de la carretera: La carretera se encuentra en buen estado, con un carril para cada sentido una vez se abandona la capital

Tráfico: Agobiante a la salida de Phnom Penh, aunque una vez dejado atrás la ciudad, apenas encontré tráfico salvo algunos camiones.

Clima: Soleado

 

Las aldeas del campo, pottery villages

Había leído que a la afueras existía una serie de poblados que se dedicaban a la elaboración de productos de cerámica y arcilla, y que se podía entrar a algunas de los pocos “talleres” que aún se encuentran en mitad de la nada. Siguiendo las inservibles indicaciones del GPS me dirigí a la zona donde se encontraban las pottery villages.

Enseguida me metí en una carretera de tierra que parecía llevar a ninguna parte, ya que el navegador en ese momento terminó de volverse loco. Pero aún así, el hecho de perderme por esos caminos me pareció la mejor idea que se me podía ocurrir. Pistas interminables, campos de arroz que mantenía el verde intenso a pesar de la época del año, y cómo no, aldeas y casas donde fabricaban los productos de cerámica.

 

Kampong Chhnang y Battambang

 

Probablemente fue uno de los momentos más divertidos de mi viaje. Al pararme delante de una de las casas para ver como jugaban dos pequeños e intentaba sacarles una foto, apareció lo que parecía el padre de familia con no muy buena cara. Primero me preguntó algo que no entendí, pensé que probablemente lo que quería era que me marchase de allí, pero la segunda vez le entendí mejor lo que me estaba intentando decir: You drink beer?

Joder, ¡claro que bebía cerveza! De repente me planté en los bajos de la casa, donde las mujeres (sí, los hombres no son muy trabajadores) se dedicaban a trabajar la cerámica, mientras un grupo de cuatro hombres bebía cerveza y pasaba el rato cantando en un karaoke improvisado.

Y allí me vi, con una cerveza en mano y cantando con ellos, mientras me servían platos de carne y tratábamos de comunicarnos por señas. Después de un divertido momento, y un par de cervezas, el anfitrión me enseñó la manera en la que trabajaban allí, como realizaban los productos, y a pesar de que no hablaba ni una palabra de inglés, se hacía entender a base de gestos.

 

Kampong Chhnang y Battambang

Kampong Chhnang y Battambang

 

Seguí explorando la zona hasta que el sol comenzaba a meterse, así que decidí acercarme hasta el lago Tonlé Sap para disfrutar de la puesta de sol y acabar el día como se merece. Bueno, no del todo, aún me quedaba disfrutar de la cena, donde probé el amok de pescado en el restaurante del hotel, uno de los típicos platos camboyanos.

 

Pueblos flotantes

A la mañana siguiente, decidí acercarme de nuevo al puerto, a unos 3 kilómetros del centro, para coger un barco que me llevara a visitar la aldea flotante de Chong Kos, una de varias que se reparten por el lago Tonlé Sap.

Justo en el momento en el que legué, un bote con más de una docena de turistas zarpaba en dirección a las aldeas, por lo que me quedé tirado y no me quedó más remedio que negociar un precio con el barquero para ir en otro bote ya que era el único extranjero que había en el puerto. Aún así, no salió demasiado caro, 15$, en un bote enorme para mí solo.

La visita duró una hora, y la aldea, aunque no estaba al 100% de actividad ya que los pescadores ya habían salido a faenar, dejaba ver la vida del resto de las familias, en las que las mujeres secaban pescado y lavaban sus ropas, y los niños jugaban en el exterior de las viviendas, que aunque humildes, contaban con todo lo necesario para vivir con cierta comodidad.

 

Kampong Chhnang y Battambang

Kampong Chhnang y Battambang

 


Tras regresar a puerto y montarme de nuevo en la moto decidí salir de Kampong Chhnang para dirigirme a un pueblo situado a 200 kilómetros al norte, Battambang.

 

Datos de interés de Battambang:

Cómo llegar: Tanto desde Siem Reap como desde Phnom Penh, pasando por Kampong Chhnang, salen autobuses hacia Battambang por unos 6$. En los hoteles puedes conseguir los billetes de manera sencilla e incluso algo más barato que desde la taquilla, ya que consiguen precio local.

Desde Kampong Chhnang además, puedes reservar también desde los hoteles furgonetas que te acerquen hasta Battambang. Consulta los precios que ofrece tu alojamiento.

Dónde dormir: El hotel en el que me alojé, el Asia Hotel, ofrece un gran servicio y amplias habitaciones, limpias y con baño privado. Pero en Battambang hay muchas más opciones de hospedaje como pueden ser el Lucky Hostel o el Royal Hotel, ambos situados a escasos metros del centro de la ciudad.

Dónde comer: La zona próxima al mercado central está llena de restaurantes y bares con una gran calidad, como por ejemplo The Lonely Tree Café, con comida local y occidental , incluso platos españoles, o Khmer Delight Restaurant, cocina camboyana y de calidad.

Cómo moverse: En Battambang también tendrás opción de alquiler de motos en los hoteles por unos 5-7$. Para visitar el centro, ni siquiera te hace falta transporte, pero si eliges realizar alguna excursión como son los alrededores de Phnom Sampeau, puedes también negociar un precio con los tuk tuk si no quieres alquilar una moto solamente para una tarde.

 

Distancia Kampong Chhnang-Battambang: 200 kilómetros

Duración del viaje: 3h 30min.

Estado de la carretera: Buen estado con baches en algunos tramos.

Tráfico: Moderado con gran cantidad de camiones.

Clima: Soleado, ¡sofocante!

 

Battambang es una de las ciudades más importantes de Camboya gracias a su ubicación comercial estratégica, cerca de Tailandia, y bien comunicada con las dos principales ciudades camboyanas, Phnom Penh y Siem Reap.

Muchos de los viajeros que llegan hasta aquí, aparte de ser un punto intermedio para llegar desde la capital y visitar los templos de Angkor, es visitar el famoso tren de bambú. He de decir que cuando pasé por Battambang, me informaron de que el tren no estaba disponible, aunque desconozco las razones ni sé si en un futuro estará activo. Así que si tu motivo principal de la ciudad es realizar esta actividad, es recomendable que te informes previamente.

Tiene una marcada influencia francesa, con edificios de apenas tres alturas herencia de la época colonial. Aunque estos no fueron los únicos que dejaron rastro en esta ciudad ya que Battambang ha sido ocupada por Tailandia en varias ocasiones, y por supuesto, durante el régimen de los jemeres rojos, fue vaciada al igual que las grandes ciudades del país y muchos de sus templos fueron destruidos.

A pesar de que la carretera se encontraba en buen estado, había tramos en los que el tráfico y algunos baches que hicieron que el trayecto con la moto fuera un poco más ajetreado de lo que esperaba. Además, los 200 kilómetros que separaban Battambang de Kampong Chhnang hizo que el trasero se resintiera bastante.

Llegué sobre las 4 de la tarde, cuando el calor más apretaba en la ciudad y me dirigí al hotel que había reservado antes de salir de mi anterior destino, el Asia Hotel, muy céntrico, y con habitaciones dobles por 10$ con baño compartido y ventilador.

A pesar de ser una gran ciudad, Battambang tiene aire de pueblo, y es muy sencillo recorrerla a pie, para visitar sus templos, el mercado central o las pintorescas calles que lo rodean. Pero si quieres visitar sus alrededores, la mejor manera es alquilando una moto o un tuk tuk, aunque la primera opción te dará más libertad para explorar la ciudad a tu aire, además no suelen pedir licencia para alquilarlas.

Phnom Sampeau y killing cave

A 15 kilómetros de la ciudad, se encuentra la montaña Phnom Sampeau, “Phnom” en camboyano significa montaña o colina. Una vez allí, para ascender hasta la cima hay dos opciones,  bien en moto o tuk tuk, o andando por unas escaleras. Al comienzo de la subida, un guardia me paró para abonar 2$ por subir en moto, por la hora que era, no podía permitirme subir andando o llegaría ya de noche, así que opté por pagar esa tasa.

La carretera se fue haciendo cada vez más pronunciada, y el mal estado en el último tramo hizo que tuviera que poner mucha atención para no caerme.  Arriba, una pagoda te da la bienvenida al mirador donde se pueden ver kilómetros y kilómetros de campo, sin duda una vista privilegiada.

 

Kampong Chhnang y Battambang

 

Los monos pululaban a sus anchas por los alrededores, siempre atentos a la comida que algunos visitantes les ofrecían, y que como casi siempre acababa con una mala experiencia para ellos, ya que los primates siempre quieren más y si tienen que abrir mochilas, las abrirán quieras o no.

Desde allí, a no mucha distancia se encuentra una cueva con un pasado bastante oscuro, killing cave, la cueva de la matanza. Hasta este punto, los jemeres rojos llevaban a los prisioneros, a quienes después de golpearles en la cabeza, les dejaban caer al fondo de la caverna donde morían agonizando.

Una vez más, la crueldad del régimen de la antigua Kampuchea Democrática demuestra que los seres humanos han sido y siguen siendo animales sin escrúpulos bajo las órdenes de locos que ni siquiera se manchan las manos. Dentro de la cueva, cráneos de victimas recuerdan el horror del régimen jemer.

 

Kampong Chhnang y Battambang

Bat Cave

No, no es el refugio de Batman, aunque podría serlo. Ya de nuevo abajo, la gente esperaba sentada mientras tomaba una cerveza, lo que parecía un espectáculo de teatro callejero. Pero después de unos minutos comprobé la razón por la que estaban allí.

Cuando la luz se había ido por completo, desde el mismo centro de la montaña, una interminable hilera de murciélagos emergía de la una cueva en busca de comida. Una mancha negra que atravesaba el cielo en dirección a la selva y a los campos, un espectáculo digno de admirar. Nunca me hubiese imaginado que tal cantidad de murciélagos pudiera vivir dentro de una cueva como esa.

 

Callejeando por el centro

De regreso a la ciudad, di descanso a mi acompañante para dar un paseo por las calles del centro de Battambang. La iluminación no es el plato fuerte de esta ciudad, pero le da un toque misterioso. Junto al mercado central, aparecen varias calles bastante animadas, iluminadas con las luces de varios restaurantes y bares en los bajos de los pintorescos edificios coloniales. Un aire moderno, pero clásico, invade la zona.

Recorrí las calles varias veces hasta la hora de cenar, y elegí un restaurante que merece la pena recomendar, The lonely tree café. Un local con una pequeña tienda en la parte baja, y un moderno restaurante en el primer piso, cuya carta me sorprendió con opciones de tapas como tortilla de patata o gazpacho, además de comida típica jemer. Parte de las ganancias las destinan a la preservación cultural y a personas con discapacidades. Desde luego, un punto positivo para este lugar.

¿Y para tomar una cerveza o una copa? También hay varias opciones, incluso con música en directo, algo que siempre se agradece. Mi opción y recomendación, aunque ese día no ofrecía música, es el Pomme, donde pude disfrutar de una cervecita bien fresca y merecida.

 

Mercado central (Phsar Nath)

A la mañana siguiente, y tras un desayuno para campeones en un local de desayunos llamado Kinye café donde la ensalada de fruta es espectacular, visité el mercado central, un lugar orientado a la gente local y que precisamente por eso merece unos minutos de tu tiempo.

Situado en el centro de Battambang, es el típico mercado del sudeste asiático, con gran variedad de frutas y verduras, pescado seco, carne, puestos de comida, ropa o comerciantes de gemas. Lleva en pie desde los años 30, de estilo francés, diferenciado en varias partes, por un lado la ropa y artículos varios y por otra zona más gastronómica y de alimentación.

Si te gusta probar la comida local de los lugares que visitas, este es un buen lugar para hacerlo, sabroso y sobre todo económico.

 

Kampong Chhnang y Battambang

Kampong Chhnang y Battambang

 

Desde aquí, me dirigí de nuevo a mi próximo destino, Siem Reap, probablemente la ciudad más visitada de Camboya, ya que guarda un tesoro difícil de olvidar, los templos de Angkor.

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