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Siquijor, la isla mística

 


Siquijor es conocida como la isla mística de Filipinas, aunque cuando los españoles llegaron a este lugar la llamaron “la isla del fuego”. Dicen que el nombre se debe al resplandor causado por las numerosas luciérnagas por la noche, o también podría ser por el color que se emite en la puesta de sol en la parte occidental de la isla. Sea lo que sea, para muchos filipinos esta isla está embrujada y se niegan a visitarla. Eso alimentó aún más nuestra curiosidad, teníamos muchas ganas de llegar y explorarla.

Cogimos un ferry de Bohol a Larena, uno de los puertos al norte de Siquijor. El viaje duró 2 horas con un precio de 700PHP por persona, 100PHP por cada mochila y 20PHP por persona de las tasas de la terminal.

Una vez allí, nos tocó negociar de nuevo con un triciclo para llegar hasta nuestro hotel, y por 200PHP conseguimos traslado hasta el alojamiento que la noche anterior habíamos reservado por Agoda, Vangie Guesthouse. Se encuentra bastante lejos de Siquijor centro, pero a unos 5 minutos de San Juan, la parte más turística de esta isla. Sin embargo, como no podía ser de otra manera, la mala suerte nos perseguía, la carretera  más corta hasta San Juan estaba de obras por lo que teníamos que dar la vuelta por la carretera que rodea la isla.

Durante el trayecto desde el puerto, algo iba mal con el triciclo, el hombre miraba y remiraba y de pronto la moto se apagó, intentó arrancarla de nuevo pero no funcionaba, así que cambiamos de triciclo y llegamos por fin a nuestro hotel, una casa en el medio de la nada con esa tranquilidad que andábamos buscando. Han adaptado la casa para acoger huéspedes desde hace poco tiempo, ya que a la isla están llegando más turistas de los que abarcan los hoteles de siempre. Por ello, aún había detalles sin terminar, pero la casa era muy acogedora y estuvimos muy cómodos.

Además, los dueños fueron muy amables y nos ayudaron en todo lo que pudieron. Al estar alejado del centro, la noche anterior hablamos con ellos por email para pedirles una moto y poder movernos por allí, y cuando llegamos, no tardaron en traernos una, además por muy buen precio, 350PHP el día.

Teníamos alojamiento, moto y ganas de descubrir Siquijor, ya estábamos listos para pasar los próximos 4 días en esta isla tan especial, ¿Nos acompañas?

 

¿Qué hacer en Siquijor?

Siquijor es una isla tranquila, con no mucho turismo y con pocas cosas para hacer, aunque rebuscando un poco, encontramos varias actividades interesantes para pasar unos días de lo más entretenidos.

Quizás con dos o tres días es más que suficiente para recorrerla, ya que los principales lugares de interés se encuentran en la misma carretera que rodea la isla. Pero al viajar sin mucha prisa, aprovechamos nuestros 4 días para estar tranquilos y actualizar el blog mientras disfrutábamos de alguna que otra cervecita. Incluso nos dio tiempo a pinchar una rueda en mitad de la carretera, de noche y sin casi vehículos a quien pedir ayuda. Pero eso es otra historia. XD

Te proponemos un plan para pasar dos días completos disfrutando de Siquijor a lomos de una moto o en un triciclo con el que tendrás que negociar un precio por el traslado.

 

Día 1. Ya que seguramente tu alojamiento se encuentre en Siquijor pueblo o San Juan, el primer día te proponemos llegar hasta la otra punta de la isla rodeándola por el norte, más concretamente a la playa de Salagdoong, situada en el extremo este de la isla.

¿Qué tiene de especial esta playa? Pues como tal, se trata de una playa más, pero cuenta con unos trampolines en lo alto de la roca que divide la playa desde los que saltar directamente al mar. No apto para los que padecen vértigo, pero muy recomendable para aquellos que como yo (Raúl) se lo pasa como un niño en este tipo de atracciones.

 

Siquijor

Siquijor

 

No teníamos máscara de buceo, pero tenía pinta de haber un buen snorkel con una visibilidad estupenda, ya que el agua era prácticamente cristalina y desde lo alto se podía ver alguna sombra que indicaba que había bastante coral, y por lo tanto, ¡pececillos de colores!

Si de tanto salto te entra el gusanillo, justo al lado hay un restaurante de comida local donde reponer fuerzas antes de continuar con la ruta.

Siguiendo la carretera de la costa en dirección sur, llegamos a la pequeña población de María. Allí nos topamos con su antigua iglesia, y un mercado justo enfrente de comida local. No te sientas extraño cuando pasees por dentro y todo el mundo te observe, serás de los pocos turistas que paren allí.

 

Siquijor

Siquijor

 

De nuevo en la carretera, más al sur, se encuentra el desvío a mano izquierda que te llevará directamente hasta la playa de Kagusuan. Es una playa muy tranquila donde no es difícil, sobre todo por la tarde, encontrar gente local repartiéndose el pescado que han capturado durante el día. A modo de subasta, y con los peces más grandes colocados en la orilla, los locales ofrecen al pescador el mejor precio por cada una de las piezas.

Merece la pena también un paseo a lo largo de la playa, donde algún que otro niño trata de llamarte la atención y siempre dispuestos a hacerte pasar un rato divertido.

 

Siquijor

 

De nuevo en la carretera principal, en unos pocos minutos llegamos a la población de Lazi, donde visitamos la centenaria iglesia de San Isidro Labrador, construida en piedra y madera, en cuyo interior parece no haber pasado el tiempo. La estructura de madera, sus dos púlpitos originales, con el altar y el techo de un azul del color del cielo, consiguen trasladarte a otra época.

Las figuras del interior, que a duras penas aguantan el paso del tiempo, otorgan a la iglesia un aura un tanto inquietante, quizás el mismo que rodea la isla y por la que los locales no suelen visitarla. Lo cierto es que se crea un ambiente místico que unido al silencio que reina dentro de la iglesia hace que un escalofrío recorra la espalda.

 

Siquijor

 

Y de iglesia centenaria, a árbol centenario, nada más y nada menos que 400 años se calcula que tiene el protagonista de nuestra siguiente parada, el Balete tree. Enlazando con el misticismo de Siquijor, se dice que bajo estos árboles se realizan rituales de brujería, y es por eso que los locales, a día de hoy, creen que este árbol está encantado.

Aunque aun más encantados están los peces que habitan en el pequeño estanque a los pies del árbol, encantados de que los visitantes metan los pies para poder lanzarse a mordisquearlos. Es como los tratamientos de pies que puedes encontrar en Tailandia o cualquier país del sudeste asiático pero gratis. ¡Fuera las pieles muertas!

 

Siquijor

 

Después de dar toda la vuelta a la isla, llegamos de nuevo en San Juan para finalizar la ruta. Como primer día no está mal, ¿verdad? Dejamos todavía alguna sorpresilla para el segundo día, así que estate atento. 😉

 

Día 2. Si el primer día saltábamos desde unos trampolines en la playa de Salagdoong, hoy comenzamos el día en las cascadas de Cambugahay, en la población de Lazi. Esta vez, llegamos hasta allí por el sur de la isla siguiendo la carretera hacia el este desde San Juan.

Al llegar allí, verás que no solamente se trata de unas cascadas donde relajarse, si no que cuentan con unas lianas desde las que saltar al agua cual Tarzán. ¿Y a que no sabéis quien pasó media mañana subiendo y saltando de la plataforma? No puedo evitarlo, es como un parque de atracciones natural. Solamente tienes que pagar 50PHP y barra libre de saltos.

 

Siquijor

 

Después de secarnos un poco, regresamos por la misma carretera en dirección San Juan para coger el desvío a mano derecha que nos llevaría a otra cascada, Lugnason falls. Allí, un niño de no más de 10 años pero con un desparpajo interesante se ofreció a guiarnos desde el parking hasta la cascada. El camino estaba bien indicado, y era una manera muy sutil de intentar que después le diéramos algo de dinero.

Aún así, el pequeño nos acompañó hasta la misma cascada, de un azul turquesa impresionante. Desde la parte alta ya había una cierta altura, aunque a un par de adolescentes locales debía parecerles poco ya que se subían hasta lo alto de un árbol para saltar, con piruetas incluidas desde una altura bastante impresionante.

 

Siquijor

 

No, esta vez no hubo salto, llámame gallina, pero la altura y los árboles acojonaban y mucho. Lo dejamos para los profesionales. Pero un chapuzón, siempre es bienvenido.

Para pasar la tarde y disfrutar de un buen atardecer, no está de más pasarse por alguno de los bares de San Juan o de la playa que hay justo detrás, Solangon beach. O por qué no, llegar hasta Paliton Beach, una pequeña playa frecuentada en su mayoría por locales.

 

Siquijor

Siquijor

Siquijor

 

Restaurantes en San Juan

 Al estar alojados más cerca de San Juan que de Siquijor, la mayoría de restaurantes que probamos se encontraban en esa zona. Hay bastante variedad de comida y nos dio tiempo a probar unos cuantos que aquí os recomendamos:

 

Aloha Restaurant. Comida local, muy buena y a buen precio. Nosotros probamos la ternera con pimienta negra y con salsa de champiñones que estaba para chuparse los dedos. Eso sí, el personal estaba un poco en la parra, 5 camareros y ninguno se enteraba de nada. Pero al menos, la comida, merece la pena.

 

White Food Court. Más arriba te comentaba que tuvimos un percance con la moto. Un pinchazo nos obligó a parar en este restaurante para cenar algo mientras intentábamos contactar con el hotel. Los sándwiches y las burgers están bastante buenas y a un precio súper económico. Sandwich, patatas y San Miguel de limón, 260PHP (4,20€).

 

Marelle´s. Nuestro cuartel general desde donde le dábamos caña al blog, eso quiere decir, que tiene un Wi-Fi decente. En cuanto a la comida, algo más cara, pero de calidad. El cordon bleu no te defraudará.

 

Rastaman. Aquí también echamos nuestras horas de trabajo y llenamos el estomago, de hecho, nos pusimos las botas en más de una ocasión y a un precio más que razonable. Hay un buen ambiente y el servicio es muy amable. Una pechuga de pollo a la barbacoa, cerdo con salsa de champiñones, cerveza, zumo de mango y un banana split de postre, 490PHP (7,80€).

 

Marco Polo. No podía faltar el restaurante italiano en la lista. La lasaña, simplemente espectacular, y las pizzas, con bastante variedad de para elegir no estaban nada mal. Como todos los restaurantes italianos, el precio es un poco más elevado, aunque sin subirse por las ramas. Por una pizza y una lasaña, 465PHP (7,50€).

 

Dagsa Resto Bar. Platos algo más elaborados y a un precio un poco más elevado que la comida local. El local está genial, perfecto para una cenita en pareja con las luces creando un ambiente muy chulo. Probamos la baguette de berenjena con queso y tomate, pasta con pescado, y un batido de chocolate por 565PHP (9,10€).

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