Hay road trips que empiezan mucho antes de arrancar el motor. El nuestro comenzó con una ventana empañada en San Francisco, y una espesa niebla que solamente permitía ver la parte alta del Golden Gate. En esta guía te contamos cómo hacer el road trip por la Highway 1 desde San Francisco a Los Ángeles, con un itinerario detallado de 8 días, una de esas carreteras que aparecen en las primeras posiciones de los rankings entre las más bonitas del mundo. Las mejores paradas de la Pacific Coast Highway, consejos prácticos y alternativas si hay tramos cerrados.
Nuestro road trip por la famosa Pacific Coast Highway no fue solamente un trayecto entre dos ciudades míticas; fue un viaje tranquilo, pero sin pausas, de miradores, de pueblos costeros y de atardeceres de un naranja casi irreal.
Sigue leyendo, y descubre este viaje desde dentro, una guía personal y autentica de la ruta más cinematográfica de California que nos llevó, curva a curva, hasta Los Ángeles por la puerta grande, la del Pacífico.

Índice de contenido
Road Trip de San Francisco a Los Ángeles en 8 días
Primer objetivo: alquilar un coche en California
El primer punto a tachar de la lista, y siendo esta una ruta por carretera, no puede ser otro que el alquiler de un vehículo. Estados Unidos es un país cómodo para viajar en autocaravana o campervan, sin embargo, nosotros optamos por un coche Kia Niro 100% eléctrico, ya que nos alojaríamos en casas locales a lo largo de la ruta.
Alquilamos el coche en el aeropuerto de San Francisco con la compañía Hertz y lo dejamos en el aeropuerto de Los Ángeles antes de abordar nuestro vuelo de vuelta. El precio por 8 días fue de 276€.
Consejo: Si alquilas el coche a través de alguna plataforma online como Booking o Kayak, observarás que te ofrecen un seguro al realizar la reserva. No obstante, este seguro normalmente cubre solo daños al vehículo, pero no suele tener ninguna cobertura de responsabilidad civil en caso de colisión o accidente con otro vehículo. Nuestro consejo es que rechaces cualquier seguro que ofrezcan a través de las plataformas y lo contrates directamente en el destino.
Duración del viaje
Como siempre, esto es muy relativo. Depende del ritmo al que quieras viajar, las paradas que quieras hacer o el tiempo que te plantees estar en cada lugar. Pero si quieres aprovechar y descubrir San Francisco y Los Ángeles con cierta tranquilidad, estos 8 días que proponemos, con dos días para conocer estas dos famosas ciudades, estaría perfecto.
Pero si no dispones de ese tiempo, al menos te aconsejamos un viaje de 6 días para poder parar en algunas de los lugares a mitad de camino. Más abajo te contamos cuales serían nuestras paradas imprescindibles.
Rutas cerradas durante nuestro road trip
Realizamos este viaje en septiembre de 2025, y la Big Sur, una de las carreteras más bonitas de la ruta, permanecía cerrada por deslizamientos de tierra. Sin embargo, si quieres recorrer parte de esta emblemática ruta al sur de Carmel-by-the-Sea, puedes acceder por alguno de sus extremos hasta encontrar el corte de carretera. Se prevé que reabrirá en marzo de 2026, pero infórmate sobre otros posibles cortes si viajas más allá de esta fecha.
Mejor época para recorrer la Pacific Coast Highway
Esta ruta por la costa de California se puede realizar casi en cualquier época del año salvo de diciembre a febrero debido a posibles nevadas y cierres de carreteras.
Sin embargo, el resto del año, y en especial en primavera y otoño en los que predomina un clima más suave y se evita la temporada alta, son los más recomendables. Para estos meses, deja un hueco en tu equipaje para algo de abrigo, ya que puede refrescar. Te lo dice uno de Bilbao.
Itinerario de la Highway 1 de San Francisco a Los Ángeles día a día
Día 1: San Francisco
Día 2: San Francisco
Día 3: San Francisco – Half Moon Bay – Pescadero – Santa Cruz
Día 4: Santa Cruz – Monterey – Carmel by the Sea – Santa Cruz
Día 5: Santa Cruz – Cambria – Morro Bay – San Luis Obispo
Día 6: San Luis Obispo – Montaña de Oro State Park – Solvang – Los Ángeles
Día 7: Los Ángeles – Santa Bárbara – Malibú – Los Ángeles
Día 8: Los Ángeles
Las mejores paradas del road trip por la Highway 1

San Francisco, qué ver en dos días
El primer día en San Francisco lo dedicamos a explorar algunos de los lugares más emblemáticos y vibrantes de la ciudad. Comenzamos en Golden Gate Park, un enorme pulmón verde lleno de jardines, lagos y museos de primer nivel como el de Young Museum y la California Academy of Sciences, ambos perfectos para quien quiera combinar arte, ciencia y naturaleza en un solo espacio. Tras disfrutar de este oasis urbano, nos dirigimos al Ferry Building, un histórico mercado gastronómico donde puedes probar productos locales, cafés artesanales y algunos de los mejores puestos gourmet de la ciudad.

Desde allí ascendimos hasta Chinatown, uno de los barrios chinos más antiguos y auténticos del mundo, repleto de templos, farolillos, pequeñas tiendas y una atmósfera fantástica para perderse sin rumbo. Terminamos el día en Pier 39, quizá la zona más animada del Fisherman’s Wharf, donde además de restaurantes y tiendas podrás ver a los famosos leones marinos descansando sobre las plataformas de madera, un espectáculo tan curioso como divertido
El segundo día lo dedicamos a dos de los iconos más famosos de San Francisco. Comenzamos la mañana tomando el ferry hacia la enigmática Isla de Alcatraz, antigua prisión federal que hoy funciona como museo y ofrece una audioguía excelente para comprender sus historias y leyendas. De vuelta al puerto, caminamos hasta el Musée Mécanique, una sorprendente colección de antiguas máquinas recreativas, autómatas y juegos mecánicos que conserva todo el encanto de principios del siglo XX. Es uno de esos rincones inesperados que dan un toque muy especial a la visita a Fisherman’s Wharf.
Para cerrar nuestra estancia en la ciudad, no podía faltar la zona del Golden Gate Bridge para disfrutar de una de las vistas más icónicas del mundo y despedir San Francisco por todo lo alto antes de comenzar oficialmente nuestra ruta por la Costa de California.


Half Moon Bay, Pescadero y Santa Cruz, primera parada del road trip
La primera parada del viaje baja el ritmo de San Francisco y te sumerge de lleno en la costa del norte de California. Half Moon Bay es el lugar perfecto para empezar a sentir la Pacific Coast Highway: playas amplias, acantilados suaves y senderos junto al océano donde el viento parece llevarse cualquier prisa. Puedes pasear por Half Moon Bay State Beach, acercarte al mirador de Mavericks —famoso por sus olas gigantes— o simplemente disfrutar de un café frente al mar antes de seguir bajando. Unos kilómetros más adelante aparece Pescadero, un pueblo diminuto y encantador donde todo gira en torno a granjas, naturaleza y calma. Aquí destacan Pescadero State Beach, ideal para ver fauna, y una parada clásica: Duarte’s Tavern, conocida por su sopa de alcachofa y pie de moras.
La ruta continúa hacia Santa Cruz, una ciudad costera vibrante y con mucha personalidad, donde se mezclan surfistas, estudiantes y viajeros. El paseo marítimo del Santa Cruz Beach Boardwalk, con su aire retro y su parque de atracciones junto a la arena, es uno de esos lugares que te devuelven a la infancia. Para algo más natural, Natural Bridges State Beach ofrece formaciones rocosas fotogénicas y, en otoño, la famosa migración de mariposas monarca. También vale la pena llegar hasta West Cliff Drive, un paseo panorámico perfecto para ver a los surfistas en acción en Steamer Lane. Este primer tramo de la ruta combina playas salvajes, pueblitos auténticos y el ambiente surfero de Santa Cruz: la antesala perfecta antes de llegar a Monterey y Carmel.

Monterey y Carmel-by-the-Sea
El principal motivo por el que visitamos estos dos lugares y volvimos a Santa Cruz, fue debido al cierre de parte de la Big Sur, lo que nos obligaba a retroceder para tomar la carretera por el interior. Así que para disfrutar un poco más de la palpitante Santa Cruz, volvimos sobre nuestros pasos.
Aun así, mereció muchísimo la pena acercarnos hasta Monterey y Carmel-by-the-Sea, dos paradas que condensan la esencia más elegante y tranquila de esta parte de California. En Monterey, el antiguo barrio pesquero de Cannery Row y el ambiente marítimo de su costa invitan a pasear sin prisa, mientras que Monterey Bay Aquarium, uno de los mejores del mundo, permite asomarse a la vida submarina del Pacífico de una manera casi hipnótica. Y Por supuesto, ver enormes colonias de lobos marinos en San Carlos beach es sin duda un buen motivo para caminar por el paseo de la costa.

Muy cerca, la carretera escénica de 17-Mile Drive regala algunos de los paisajes más icónicos: cipreses retorcidos por el viento, mansiones frente al mar y miradores que piden parar cada pocos metros.
Después llega el encanto sofisticado de Carmel-by-the-Sea, un pueblo que parece sacado de un cuento, con casitas de tejados inclinados, galerías de arte y cafeterías perfectas para perderse. además, si dispones de tiempo, su playa —larga, blanca y abierta al Pacífico— es un lugar ideal para un paseo al atardecer.

Cambria, Morro Bay y San Luis Obispo, California en estado puro
Tras dejar atrás Santa Cruz y continuar la ruta por el interior, el viaje nos llevó hacia tres localidades que sorprenden por su autenticidad y su ambiente relajado: Cambria, Morro Bay y San Luis Obispo. Cambria es de esos pueblos que parecen hechos para desconectar; pequeño, rodeado de bosques y con una costa salvaje que invita a pasear por el Moonstone Beach Boardwalk, un sendero de madera desde el que es habitual ver focas, nutrias y atardeceres que tiñen el cielo de dorado. Sus calles tranquilas, repletas de pequeñas tiendas y cafés artesanales, hacen que sea una parada ideal para respirar la California más pausada.
Un poco más al sur aparece Morro Bay, reconocible desde la distancia por su imponente Morro Rock, un enorme peñasco volcánico que se alza junto al mar como si protegiera la bahía. Es un lugar perfecto para observar aves, dar un paseo por el embarcadero o simplemente sentarse a contemplar a los leones marinos tomando el sol. Continuando hacia el interior, San Luis Obispo nos recibió con su ambiente universitario, calles animadas y una mezcla encantadora de historia y modernidad. La Mission San Luis Obispo de Tolosa aporta un toque cultural importante, mientras que su centro histórico está lleno de restaurantes acogedores y terrazas donde es fácil sentirse parte del ritmo local. Este tramo de la ruta combina naturaleza, vida marina y un ambiente californiano relajado que actúa como antesala perfecta antes de continuar con el viaje.

Montaña de oro State Park y Solvang, penúltima parada del road trip por California
Muy cerca de Morro Bay descubrimos uno de los rincones más salvajes y menos conocidos de toda la ruta: Montaña de Oro State Park. Aquí la costa se muestra en su versión más cruda y poderosa, con acantilados que parecen cincelados por el viento y senderos que bordean un océano siempre en movimiento. El contraste entre sus colinas doradas y el azul profundo del Pacífico hace honor a su nombre, especialmente al atardecer. Caminamos por el Bluff Trail, quizá la ruta más accesible y fotogénica, donde cada curva ofrece un nuevo mirador natural y donde el silencio, roto solo por el sonido de las olas, invita a detenerse más de una vez. Es un lugar perfecto para conectar con la naturaleza y sentir que, por un momento, California te pertenece.


De vuelta hacia el interior, la carretera nos llevó hasta Solvang, un pequeño pueblo que parece teletransportado desde Dinamarca. Casas de estilo europeo, molinos, panaderías con olor a mantequilla y calles llenas de tiendas familiares crean una atmósfera cálida y sorprendente en mitad de California. Pasear por Solvang es como vivir una pequeña escapada dentro del propio road trip: puedes probar pastelería danesa auténtica, curiosear en sus boutiques o simplemente disfrutar del contraste entre la arquitectura nórdica y el sol californiano. Es una parada curiosa, diferente y encantadora que añade un toque inesperado antes de continuar la ruta hacia Los Ángeles.

Los Ángeles, qué ver en esta ciudad de película
Los dos últimos días y medio del viaje los dedicamos a explorar la vibrante Los Ángeles, una ciudad que puede resultar abrumadora si intentas abarcarlo todo, pero que se disfruta mucho más cuando eliges solo lo esencial. Decidimos centrarnos en sus iconos:
Comenzamos el día en Hollywood Boulevard, donde el Paseo de la Fama muestra su mezcla tan propia de glamour y caos. Madrugar fue la decisión más acertada ya que estuvimos caminando prácticamente solos por esta famosa avenida.




No podía faltar un paseo en bicicleta por sus dos playas más icónicas, Santa Mónica y Venice Beach, una actividad que recomendamos cien por cien para disfrutar del ambiente más californiano a orillas del Pacífico. No dudes en aparcar tu bici (bien asegurada con un candado), y descubrir los murales, el icónico cartel de Venice Beach o los canales del distrito histórico.
Para terminar este intenso día, no podía faltar la visita al Observatorio Griffith, con esas vistas panorámicas que hacen que el cartel de Hollywood parezca al alcance de la mano, y un atardecer de película que cerraba un día perfecto. No dudes en entrar a este precioso edificio si te gusta la astronomía, ya que encontrarás diferentes salas de exposiciones y su planetario. La entrada es gratuita así que no tienes excusa.

El segundo día guardamos para una escapada más tranquila por la costa, subiendo primero a Santa Bárbara, con sus edificios de estilo español, su ambiente elegante pero relajado y su paseo marítimo que invita a caminar sin prisa. La Mission Santa Barbara y el County Courthouse son dos paradas imperdibles, tanto por su historia como por sus vistas. Desde allí continuamos hacia Malibú, donde las playas largas y doradas, las casas sobre pilotes y los surfistas esperando la ola perfecta dibujan la versión más idílica del sur de California. Paramos en El Matador Beach, uno de los tramos más fotogénicos de toda la costa, y terminamos el día en un café frente al mar, disfrutando del ambiente tranquilo que tanto contrasta con la energía de Los Ángeles. Fue una forma perfecta de cerrar el día: combinando cultura, playas y esa luz californiana que te acompaña hasta el último kilómetro.

Por último, Si buscas una actividad más cultural, el museo de arte moderno The Broad es una gran opción, situada junto al teatro de la música Walt Disney Concert Hall, sin duda, un edificio que te resultará familiar por su parecido al museo Guggenheim de Bilbao. Si eres amante de los libros y te encanta perderte entre estanterías llenas de ejemplares, puedes asomarte a The Last Bookstore, llena de libros y discos usados y nuevos, situada en un antiguo edificio y cuyo interior sorprende por su original diseño.
Si te entra hambre después de estas actividades, cerca de aquí se encuentra en Grand Central Market, un mercado histórico que desde 1917 ofrece una oferta gastronómica multicultural con casi 40 puestos que ofrecen comidas de todo el mundo. Te llevará un buen rato decidir qué probar, ya que todo tiene una pinta estupenda.


Qué tramos son realmente imprescindible
De todo el road trip por la Pacific Coast Highway, destacaríamos sobre todo los tramos desde San Francisco a Santa Cruz y el de San Luis Obispo hasta Los Ángeles. Aquí fue donde encontramos lo más auténtico del viaje, sentimos la buena onda, y donde disfrutamos del mejor ambiente. No obstante, cada uno de los tramos y de los lugares que visitamos tiene algo especial y diferente que hace que cada día te sorprenda.
Nos quedó la espinita de recorrer el Big Sur, sin duda uno de los puntos fuertes de la ruta, debido al corte que comentamos más arriba. Así que no dudes en incluir este tramo si el estado de la carretera lo permite.
Consejos prácticos para organizar la ruta por la costa californiana
Contrata un buen seguro de viaje (5% descuento)
En un road trip mítico como el de San Francisco a Los Ángeles, donde cada día implica kilómetros, coche de alquiler y planes cambiantes, llevar un buen seguro de viaje no es un extra, es una necesidad, y más aún en Estados Unidos. Aquí, una simple visita a urgencias puede costar miles de dólares, y cualquier imprevisto, desde un accidente en carretera hasta una cancelación o la pérdida de equipaje, puede arruinar el viaje… y el presupuesto. Por eso nosotros siempre viajamos asegurados y recomendamos IATI, nuestro partner de confianza, especialmente su póliza IATI Estrella, una de las más completas para EE. UU., con altas coberturas médicas, asistencia 24/7 en español y protección ante imprevistos habituales en este tipo de ruta. El precio suele ser muy razonable para lo que ofrece (aproximadamente desde 5–6 € por día, según duración y fechas), y además tienes un 5 % de descuento si la contratas a través de nuestro blog. Viajar tranquilo, en un país como Estados Unidos, no tiene precio.
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Qué hacer si la Highway 1 está cerrada (ruta alternativa)
Como decíamos, el tramo de Big Sur permanecía cerrado en el momento en el que realizamos este viaje. No sabemos si esto es algo común o los deslizamientos de tierra no son tan recurrentes como parece. Pero si por alguna razón te encuentras con esta parte de la ruta en construcción, el desvío se realiza por la Highway 101 que une Monterey y San Luis Obispo por el interior.
Gasolina y tiempo de conducción
Esta ruta está pensada para no realizar grandes desplazamientos en coche. El tramo que más horas de conducción necesita es el que une San Luis Obispo con Los Ángeles. Sin embargo, el trayecto resulta ameno haciendo paradas en lugares como Montaña de Oro State Park o el pueblo danés de Solvang.
- Tramo San Francisco – Santa Cruz: 1 hora y 50 minutos (120km)
- Tramo Santa Cruz – Carmel by the Sea: 1 hora y 30 minutos (75km)
- Tramo Santa Cruz – San Luis Obispo: 3 horas y 15 minutos (265km)
- Tramo San Luis Obispo – Los Ángeles: 3 horas y 30 minutos (300km)
Durante el 2025, año en el que realizamos la ruta, el precio medio de la gasolina rondaba los $4.60 el galón, es decir, aproximadamente $1.20 el litro de gasolina.
Dónde dormir en la ruta (Home Exchange)
Una de las cosas a tener en cuenta en cualquier ruta por Estados Unidos y concretamente en esta ruta por California, es el precio de los alojamientos. La opción más económica son sin duda los moteles que encontrarás en cualquier localidad, que sin embargo, suelen costar como mínimo $100 la noche.
El único alojamiento que reservamos en la ruta fue el de San Luis Obispo, el Vagabond inn. Un sencillo motel situado a 2 kilómetros del centro de la localidad que ofrece habitaciones sencillas que cuentan con todas las comodidades.
Para evitar los altos precios durante el resto del viaje, en esta ocasión optamos por usar Home Exchange, personalmente una de las mejores maneras de alojarse sobre todo en Estados Unidos. Si todavía no conoces Home Exchange, se trata de una plataforma de intercambio de casas entre particulares que te permite alojarte gratis en viviendas de otros miembros mientras ellos se alojan en la tuya en otro momento. Funciona mediente intercambios directos o con un sistema de puntos, y es una opción ideal para viajar de forma más económica, auténtica y sostenible, especialmente en destinos donde el alojamiento suele ser caro.
Puedes conseguir tus primeros puntos de varias formas: al referenciar a otro miembro, cuando alguien se registra usando tu invitación; y también simplemente registrando tu propia casa en la plataforma, ya que Home Exchange te otorga puntos de bienvenida aunque nadie se aloje todavía en ella. Esto permite empezar a viajar desde el primer momento, incluso antes de hacer tu primer intercambio.
A través de este enlace puedes conseguir tus primeros 250 puntos, 100 cuando completas el registro de tu casa, y los otros 150 cuando activas la membresía.
Quiero hacerme miembro de HomeExchange y ahorrarme dinerito en los viajes
Dónde comer en la ruta entre San Francisco y Los Ángeles
A continuación, te enumeramos algunos de los restaurantes y mercados que más nos gustaron a lo largo del viaje. Esos que recomendamos por dejarnos con un buen sabor de boca, tanto por la comida, como por el trato recibido por parte de quienes nos atendieron.
El Tanguito (Cerca de Fisherman´s Wharf)
Nos encontramos con este restaurante callejero de comida argentina de casualidad, mientras paseábamos por las inmediaciones del Fisherman´s Wharf de San Francisco. El olor de choripán nos atrajo irremediablemente hasta su ventanilla de pedidos para disfrutar de su excelente carne. Entre sus especialidades, las empanadas, las hamburguesas y ya mencionado choripán, toda una delicia.
Rockfish Harbor Grill (Monterey)
En el antiguo puerto de pescadores encontramos en Monterey este restaurante de mariscos y pescados. Una buena oportunidad para probar algunos de los platos más típicos de la costa estadounidense, como los tacos de pescado, los famosos fish and chips o el calamari steak sándwich, la versión americana más parecida y a la vez más alejada del bocadillo de calamares.
Duarte´s Tavern (Pescadero)
Llegamos a este restaurante de raíces portuguesas de la familia Duarte por la cantidad de recomendaciones que encontramos por internet. Su menú está basado en la pesca local y en productos que provienen de la propia huerta del restaurante, lo que hace de este local uno de los más auténticos de toda California.
El Grand Central Market de Los Angeles
En este caso no hablamos de un restaurante en sí, si no de muchos locales reunidos en el marcado central de Los Ángeles. Sin duda, una de las mejores opciones para probar todo tipo de comida internacional, de calidad y a un precio razonable. Vale mucho la pena acercarse hasta este pintoresco mercado para disfrutar de la atmósfera tan especial que se crea en su interior.

Conclusión sobre el viaje en coche por la costa de California
Hacer este road trip de San Francisco a Los Ángeles es mucho más que recorrer una carretera famosa. Es dejarse llevar por una costa que cambia a cada curva, por pueblos que parecen suspendidos en el tiempo y por un océano que acompaña en todo momento como un hilo conductor. Cada parada —desde la energía juvenil de Santa Cruz hasta los acantilados salvajes de Montaña de Oro, pasando por la elegancia de Carmel, la autenticidad de Cambria o la calma de Santa Bárbara— aporta una pieza distinta a un puzzle que solo encaja cuando lo miras al final del viaje.
Puede que algunas partes del camino estén cerradas, que haya desvíos o planes a los que adaptarse sobre la marcha, pero ahí reside precisamente la magia de esta ruta: siempre te lleva a rincones inesperados y a momentos que no estaban previstos. Para nosotros, este trayecto fue una mezcla perfecta de libertad, naturaleza, cultura y esa sensación de estar viviendo dentro de una película hecha de luz, viento y océano. Si buscas un viaje que te emocione, que te sorprenda y que te quede grabado, la Pacific Coast Highway es una de esas experiencias que se recuerdan durante años. Y cuando llegas a Los Ángeles, con la arena aún en los zapatos y el olor a mar pegado a la ropa, entiendes que lo importante no fue el destino, sino todo lo que ocurrió entre un punto y otro del mapa.










