Viaje a Rumanía

Resulta curioso que en el momento en el que hablamos de nuestro viaje a Rumanía, las únicas referencias que encontramos en nuestro entorno en un primer momento son el Conde Drácula, y los emigrantes que llegan al país con peor o mejor fama…según a quién se pregunte a pie de calle.

Pero… ¿Qué otros iconos encontramos en un país como Rumanía? ¿Sabemos algo de su pasado? ¿Podrías decirnos un plato típico del país de los vampiros aparte de la sangre?

Esto es lo que realmente llamó nuestra atención a la hora de elegir viajar a Rumanía, la escasa popularidad entre los turistas, el desconocimiento, la curiosidad de descubrir un país del que apenas sabíamos nada y que sin embargo cuenta con una importante historia a lo largo de los siglos. Pero sobre todo, queríamos conocer a su gente y sus costumbres desde dentro, descubrir su hermosa naturaleza, su gastronomía y sentirnos príncipes en castillos de cuento.

Castillo de Bran

Un país como Rumanía merece una mención especial, si bien en apenas 7 días de viaje a Rumanía, no nos dio tiempo más que a disfrutar de unas pinceladas de lo que puede ofrecer, cabe decir que fue suficiente para encandilarnos y demostrarnos que aun hay lugares en los que se puede recorrer un museo completamente solitario en una antigua ciudad romana, o montañas en las que el único ruido ajeno a la naturaleza es el de nuestras pisadas.

La ruta

A lo largo de los 1425 kilómetros de ruta, atravesamos zonas rurales, ciudades medievales fortificadas o serpenteantes carreteras de montaña que ofrecen vistas impresionantes. Por el camino, nuestro Dacia Logan nos sirvió de dormitorio por una noche, la niebla nos negó hasta por dos veces la posibilidad de ver el lago Balea en todo su esplendor y nos sentimos conmovidos con cada pareja de ancianos que nos encontrábamos sentados junto a la puerta de sus casas, de los que a veces esperábamos el clásico –  ¿Y tú de quién eres? –.

Tras un viaje nocturno desde Bucarest, amanecimos en Sinaia justo a tiempo para visitar el Castillo de Peles con la única compañía de un perro cojo que se dedicaba a buscar comida en los contenedores. Visitamos la ciudadela de la ciudad de Rasnov y nos desilusionamos con el famoso castillo de Bran, ese que tratan de relacionar con Drácula de una manera un poco forzada.

Por suerte, los pueblitos de montaña del Parque Nacional de Piatra Craiului nos devolvieron la sonrisa. Quédate con estos nombres, Pestera, Sirnea y Fundata, tres pequeñas localidades salpicadas de casas de esas en las que te quedarías una larga temporada, despertándote cada mañana con una vista inmejorable o descubriendo cada rincón de este lugar tan especial.

Viaje a Rumanía

Brasov nos recibió con ese aire, mezcla de ciudad europea y estilo medieval que tanto se respira en Rumanía.  Una ciudad que prospera en términos económicos, al igual que todo el país, pero que extrañamente no se refleja en unas mejores condiciones de vida de sus ciudadanos. Puede que la corrupción de su gobierno e instituciones tenga algo que ver con ello.

Aunque para ciudades medievales, no hay mejor ejemplo que Sighisoara o Sibiu. Los sajones venidos de Alemania tuvieron mucho que ver en el crecimiento y en la estética de ambas poblaciones. Nueve siglos que se reflejan en sus fachadas, iglesias o murallas, vestigios de varios siglos de dominación.

Y por último, antes de regresar a la capital atravesamos la gran carretera de montaña, dicen que la más bonita del mundo, o al menos, la más difícil de pronunciar, Transfagarasán. Una ruta de curvas imposibles que atraviesa de norte a sur las montañas Fagaras, en el corazón de los Cárpatos. Una porción de tierra que cambia de color con cada época del año, desde el intenso verde del verano, al amarillo otoñal o la blanca y espesa capa de nieve del invierno.

La leyenda del Conde

Vale, de acuerdo, Drácula está presente en muchas partes del país, en nombres de hoteles, de atracciones, y sobre todo, en un castillo, el de Bran…un reclamo que en realidad poco tiene que ver con el mito que se le atribuye. Sinceramente, es la parte menos atractiva del viaje, relacionada con un castillo (este sí, repleto de gente) cuya leyenda está falsamente relacionada a la de Vlad Tepes, el Empalador, personaje que inspiró a Bram Stoker en su famosa novela. 

Lo cierto, es que ni Vlad Tepes vivió en este castillo, ni chupaba sangre, y es que ni siquiera Bram Stoker estuvo nunca en Transilvania. La verdadera residencia de Tepes se encuentra en plena carretera Transfagarasan, en el castillo Poenari, y su pseudónimo, el Empalador… digamos que era la manera de mandar un mensaje a los otomanos para que no se acercaran por este territorio, te puedes hacer una idea, ¿verdad?

Pero entonces, ¿por qué se le relaciona con el personaje de Drácula? En este caso, Stoker sí que supo jugar con la historia del príncipe Vlad, quien heredó de su padre el apodo Dracul, procedente de su pertenencia a la Orden del Dragón. El significado de Dracul en rumano, dragón, tiene otras connotaciones, como la de demonio, y es aquí donde ambos personajes, Drácula y Tepes, pueden llegar a tener algo en común.

La antigua Dacia

Rumanía posee también un pasado romano, cuyo imperio se mantuvo en el territorio durante casi dos siglos tras conquistar la región de Dacia, extensión que hoy en día abarca Rumanía y Moldavia. Probablemente, su máximo exponente se encuentra en la ciudad de Alba Iulia, el mayor centro urbano  de la Dacia Romana.

Alba Iulia era la encargada de proteger y enviar directamente a Roma la sal y el oro procedente de otras áreas, y a pesar de que los posteriores invasores construyeron sobre las propias ruinas de la ciudad, aun se conservan edificaciones como la puerta de acceso a lo que fue el campamento romano, restos de fortificaciones o las ruinas de antiguo palacio del gobernador.

Aunque lo realmente especial es recorrer el interior de la ciudad amurallada en forma de estrella para descubrir como conviven los restos del gran imperio romano junto con fortalezas y otras construcciones medievales.

Viaje a Rumanía

Las mejores conexiones de internet de Europa

Esto no te lo esperabas, ¿verdad? En efecto, Rumanía cuenta con una gran infraestructura de pequeñas redes locales que hacen que las conexiones vayan como las balas. Sin embargo, las redes aun no llegan a las zonas rurales, donde si pueden disfrutar de conexiones móviles impulsadas por el gobierno rumano para sustituir al a fibra.

La comida

Seré sincero, la comida rumana no es apta para estómagos sensibles, pero está tan buena que no podrás evitar probar cualquier plato que aparezca en la carta aunque no sepas lo que significa. Eso sí, no te quejes cuando pidas Ciorba de burta y te sirvan una sopa de callos, como digo, no apto a priori para todos los paladares, pero sin embargo un plato con carácter y muy muy rico.

Vale, este es probablemente el peor de los casos, así que no te cortes. Prueba, huele, disfruta de una de las mejores experiencias que se pueden tener mientras viajas, la gastronómica. Y es que hasta en este ámbito puedes encontrarte con historias curiosas, como que el mititei, los rollos de carne picada a la parrilla que se cocinan en Rumanía, en realidad fue un invento de un bar llamado La Lordachi, conocido por sus salchichas. Un día, al quedarse sin existencias, decidieron solventar la demanda mezclando ingredientes sobrantes, enrollarlos y asarlos. Hoy, son un plato muy común en cualquier restaurante de comida local.

El secreto de la gastronomía rumana es la influencia de diferentes culturas a lo largo de los siglos. Así, podemos encontrarnos con platos como el gulash, de origen húngaro, o la mămăligă, procedente de la polenta italiana. En general, son especialistas en sopas de todas las clases, de esas que siempre apetecen cuando el frio aprieta.

Y como toda buena comida, el postre se deja para el final, aunque en este caso bien podría valer como plato único. Al papanasi lo llaman la bomba de calorías, un donut frito relleno de queso fresco, y coronado con nata agria y mermelada de cereza. Desconocemos su valor calórico, lo que sí sabemos, es que es adictivo y casi obligatorio en un viaje a Rumanía.

Los años de comunismo

Rumanía sufrió su particular represión a manos del gobierno de Nicolae Ceaușescu, líder comunista desde 1967 hasta 1989, año en el que fue ejecutado junto a su esposa acusados de genocidio, destrucción de la economía y desfalco.

El ego de Ceaușescu llegó a tal punto, que ordenó  construir el edificio administrativo más grande del mundo y el segundo más grande del mundo tras El Pentágono, el Palacio del Parlamento,  bautizado por el dictador como la Casa de Pueblo. Una mole de 315.000 m² cuya construcción significó la demolición de varios barrios, y un buen numero de iglesias, sinagogas y monasterios. Lo normal, vaya.

Parlamento Bucarest

El alojamiento y la gente de Rumanía

Quizás fue casualidad, pero en cada uno de los alojamientos en los que pasamos la noche, todos ellos apartamentos o casas rurales particulares, encontramos a la gente más hospitalaria y amable del país.

En Casa Veverita, en Bran, su dueña nos regaló momentos encantadores a pesar de no saber ni una palabra en inglés. Con el traductor de Google no hay barrera de idiomas, y aunque parecía que manteníamos una conversación con el mismísimo Stephen Hawking, este método nos permitió charlar con ella de una manera cercana.

En general, los locales que nos encontramos a lo largo de nuestro road trip por Transilvania, resultaron gente abierta, dispuesta a ayudarte, e incluso había quien se intentaba comunicar con el poco español que sabía gracias a algún familiar que reside o ha residido en España.

Como el caso de Petre, el pastor con el que nos cruzamos en la zona de Piatra Craiului, quien había vivido en Ciudad Real durante un año, y deseaba regresar de nuevo para encontrar un trabajo que le permitiese vivir mejor de lo que el pastoreo le permite.  

Petrec el pastor

En definitiva

Cada vez buscamos más aquellos lugares que nos permitan disfrutarlos o conocerlos sin aglomeraciones. Somos conscientes de que hoy en día, eso es prácticamente una quimera. Sin embargo, Rumanía aun no recibe avalanchas de turistas, al menos fuera de su capital y de ciudades como Bran, y por primera vez en mucho tiempo, sentimos que descubríamos tesoros sin explotar.

Podemos decir que Rumanía nos atrapó y nos enamoro, y que después de este viaje, es un poco menos desconocida tanto para nosotros, como para ti.

Post relacionados

Déjanos tu comentario

Últimos artículos

Ruta por la Provenza
Ruta por la Provenza, 9 lugares top al sur de la región
5 diciembre, 2019
Itinerario y presupuesto México en 30 días
21 noviembre, 2019
Un día en Sibiu, el pueblo sajón de Transilvania
6 noviembre, 2019

Suscríbete  y consigue 

esta guía

GRATIS

Es necesario que aceptes la política de privacidad para poder continuar.

OFERTAS PARA VIAJEROS

Booking.com

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies