Ruta por Iparralde en Navidad

Cuando hablamos de Iparralde, irremediablemente nos evoca al verano, la playa o a uno de sus deportes estrella, el surf. Sin embargo, esta región del sur de Francia es mucho más que eso. En nuestra ruta por Iparralde en Navidad, hemos descubierto su otra cara, la tradicional, su esfuerzo por mantener intactas las costumbres y dar un empujón al producto local. Un producto de calidad que nos llevó a descubrir una gastronomía deliciosa, su arraigada y elaborada artesanía, y por supuesto, su historia.

Desde los mercados de artesanía y las luces de Bayona, a un mercado de artistas y creadores locales en Anglet, una degustación de chocolate y dulces en Biarritz, pequeñas tiendas tradicionales en San Juan de Luz o un castillo de ensueño en Hendaya, todo ello en una pequeña escapada perfecta para disfrutar de un fin de semana cultural en el País Vasco francés en plenas navidades. Hay mucho que ver en la costa vasca francesa, y en este artículo te mostramos algunos planes alternativos para sumergirte en su ambiente navideño. ¿nos acompañas?

Bayona, ruta por Iparralde en Navidad

Bayona, una joya en la costa vasca francesa

No era la primera vez que visitábamos Bayona, aunque redescubrirla en esta época fue toda una sorpresa. Las luces que decoran toda la ciudad y las tiendas, el ambiente y los mercados, transforman la ciudad en un auténtico cuento de navidad. Es fácil dejarse llevar entre sus calles, admirar sus edificios de coloridas contraventanas de madera, y sin duda, visitar su hermosa Catedral gótica de Santa María.

Pero Bayona esconde también otro tipo de visitas que quizás se te hayan pasado por alto. ¿Sabías que existen más de 80 obras de street art repartidas por toda la ciudad y que cada año artistas de toda Europa se reúnen aquí para volver a plasmar su arte en los muros? ¿O que fueron los judíos que huyeron de España y Portugal quienes introdujeron la tradición del chocolate en esta región?

Llegamos de noche a Bayona, justo para la hora de la cena, y no podíamos empezar mejor nuestra ruta por Iparralde. Junto al río Nive, tuvimos la oportunidad de visitar el restaurante “Le Bayonnais” donde disfrutamos de un delicioso menú elaborado con productos de calidad y a un precio de lo más económico, 23€ por persona.

Ruta por el corazón de Bayona

Amanece en Bayona, y desde el Barrio Espíritu Santo, donde se asentaba la población judía, comenzamos nuestra ruta junto a Isabel Dupont, nuestra guía, descubriendo los primeros murales de arte urbano. Son ya tres las ediciones (2021) del festival Points de Vue (Puntos de vista), en el que cada vez son más los espacios donde los artistas representan en tan solo cinco días su particular punto de vista sobre la ciudad, la cultura o la sociedad actual. El festival se celebra a lo largo de la tercera semana de Octubre, y atrae a un gran número de artistas internacionales.

Cruzando el puente Saint-Esprit, en la confluencia de los ríos Adur y Nive, nos encontramos en el barrio Petit Bayonne, o pequeña Bayona. Justo al final del puente, en la plaza du Réduit se sitúa uno de los mercados navideños de artesanía y gastronomía local (11:00 a 19:00h, y sábados hasta las 21:00h), además de varios tiovivos, hinchables y una noria para los más pequeños. Un mercado de productos típicos que una vez más demuestra el compromiso que el País Vasco francés a adquirido con los productores y creadores de la zona.

En la margen izquierda del río Nive, nos adentramos en el barrio de Grand Bayonne. La zona antigua de Bayona está salpicada de su típica arquitectura vasca y francesa de estilo marinero, de ventanales floridos, y en esta época, decorados con luces y motivos navideños, al igual que la mayoría de sus tiendas. Con la tranquilidad de la noche y aunque las tiendas estén ya cerradas, es todo un espectáculo pasear por sus calles.

Nos adentramos entre los arcos la de Rua Port Neuf, y descubrimos de primera mano la tradición que existe en Iparralde por el chocolate, sólo en Bayona, hay nueve chocolaterías, ¡nuestra perdición! visitamos L´Atelier du Chocolat, donde además de caer en la tentación de probar el delicioso chocolate con pimiento de Espelette, asistimos a una demostración sobre la elaboración de este preciado y delicioso producto. Maestros chocolateros que desde su fundación en 1951 por la familia Andrieu, ha continuado elaborando y perfeccionando una gran variedad de productos artesanos e innovadores. Vamos, que resulta casi imposible salir de este lugar sin pecar.

En la plaza de Rue Bernadou, nos dimos de bruces con el mercado de artesanos, frutas y verduras de Bayona, que se celebra al aire libre cada sábado por la mañana hasta las 13:00h. Junto a él se encuentra el mercado cubierto, inaugurado en 1994, un mercado de abastos con productos de agricultores locales en un ambiente sensacional.

Dónde dormir en Bayona

Si tienes pensado quedarte una noche en Bayona, te recomendamos el Ibis Styles Bayonne, un edificio clásico en el Barrio Espíritu Santo y a orillas del río Adur. Cómodo, con un desayuno muy completo, y con habitaciones con vistas al río y al Grand Bayonne.

Más información

Para más información sobre Bayona, puedes visitar la página web de la oficina de turismo en este enlace.


Anglet, ruta por Iparralde en Navidad

Anglet, la capital del surf en País Vasco francés

Llegamos a Anglet, zona costera y surfera por excelencia. Se encuentra en el corazón de un ecosistema marino lleno de vegetación donde, como habrás imaginado, puedes realizar cualquier actividad al aire libre. Lugares mundialmente conocidos donde surfear, realizar rutas de senderismo y recargar las pilas y liberar tu mente, al menos por unos días.

Lo conocimos en verano, lleno de gente cogiendo olas, restaurantes a pie del paseo abarrotados y con ese aire surfero y de buen rollo que caracteriza a los pueblos de la costa francesa.

Ahora en cambio, llegamos en invierno, con el paseo marítimo de Victor Mendiboure casi para nosotros solos, un paseo de 4,5 kilómetros ideal para respirar aire fresco, sentir esa humedad y el olor a mar que tanto nos gusta y llegar desde el barrio de La Barre hasta la Chambre d’Amour donde nos encontramos con la Feria Quartier Moderne.

Marie-Barbara Moles-Pontallier y Anne Paillot son las dos mujeres decididas y emprendedoras que de nuevo organizaron este fin de semana 3, 4 y 5 de Diciembre 2021 la feria de jóvenes diseñadores Quartier Moderne en el Espace de l’Ocean.

Es la primera edición que realizan después de la pandemia y cuentan con 40 jóvenes de Biarritz, Toulouse, Burdeos o Nantes y también con participantes de Las Landas y País Vasco. En el interior de este espacio se puede encontrar desde ropa ecológica para niños, cuero y lana de oveja de producción ecológica, hasta joyas, decoración o productos de cosmética natural para hombres. Se realiza 2 veces al año, una en verano y otra en invierno, con diferentes diseñadores para que todos tengan la oportunidad de exponer sus nuevos negocios. Si quieres saber más sobre esta feria, haz clic aquí.

Desde la oficina de turismo de Anglet, también nos informaron de una visita obligada, pasear por la avenida de Anglet Surf Avenue, situada justo enfrente del Espace de l’Ocean y que fue inaugurado en 2018 con motivo del 50 aniversario de la llegada del surf a Anglet. Al igual que en Hollywood Boulevard de los Ángeles, 16 celebridades ya han colocado aquí sus huellas en losas de hormigón en forma de tabla de surf.

Dónde comer en Anglet

Era la hora de comer y nos apetecía probar algo diferente, especial, que fuese característico de Anglet. A solo dos kilómetros de Surf Avenue llegamos hasta el Halles des 5 Cantons, un mercado con esencia que nos sorprendió muchísimo.

Es un mercado donde puedes comprar todo tipo de productos, desde pescados y mariscos, frutas y verduras, embutidos, quesos o foie para degustarlos en casa o bien, y aquí viene lo especial, comprarlos y degustarlos allí mismo.

Pasado el mercado, hay una zona de restauración con mesas altas corridas donde comer esos productos frescos recién comprados y también en esta misma zona, existen diferentes puestos de comida, desde mexicana a asiática, o de productos locales. Nosotros nos decantamos por el Xipiron Street, un puesto de pescado y marisco cuyo dueño, Jerome, disfruta con su trabajo, transmite felicidad y hace unos chipirones, mejillones, sardinas o navajas para chuparse los dedos. Merece mucho la pena pasar por aquí y conocerlo ya que es una experiencia diferente y muy enriquecedora.

Para completar este viaje, echa un vistazo al resto de artículos del blog sobre Francia.


Biarritz, ruta por Iparralde en Navidad

Biarritz, una historia ligada al mar

Una ruta marinera como esta no podía comenzar en mejor lugar que en el faro situado en la punta del cabo San Martín, barrera natural entre Biarritz y Anglet, y desde donde se obtiene la mejor panorámica de toda la Villa. Inaugurado en el año 1834, este faro de 47 metros de altura ha visto en primera persona el cambio que sufrió este puerto ballenero hasta convertirse en un exclusivo destino de bañistas en busca de sus propiedades curativas. El turismo creció aún más a mediados de S.XIX cuando Napoleón III y la Emperatriz Eugenia de Montijo se instalaron en Villa Eugenia, en el actual Hôtel du Palais, junto a la Grande Plage. Después llegaron los campos de golf, las termas y el casino, y de repente, Biarritz se convirtió en el destino deseado por la nobleza europea.

Desde el propio casino, y dejando atrás la Playa Grande, nos adentramos en el interior de la Villa hacia los jardines de la Atalaya y el Cloche du Plateau de l`Atalaye (qué manejo del francés). En este punto, las vistas al puerto pesquero y de la Iglesia de Santa Eugenia, construida en 1903 en honor a la última Emperatriz de Francia, son inmejorables. Desde el promontorio sobre el Acuario de Biarritz conseguimos unas vistas privilegiadas de toda la costa vasca, cuya fuerza nos sobrecogió durante nuestra visita en pleno otoño, y de uno de los lugares más emblemáticos de la localidad, la Roca de la Virgen.

Según la leyenda, los balleneros vascos se vieron atrapados en una tormenta de la que milagrosamente lograron salir antes de ser engullidos por el mar. En agradecimiento, a su llegada a puerto, los balleneros colocaron una estatua de la Virgen en esta roca frente al Golfo de Vizcaya.

Pero a decir verdad, fue el propio Napoleón III quién ordenó erigir la imagen de la Virgen en este lugar allá por 1865. Sea como fuera, este paseo a través de la pasarela es uno de los mayores atractivos de Biarritz.

Siguiendo el paseo de la costa llegamos hasta otra de las playas de la Villa, la Playa de los Vascos (Cotê des Basques), bajo el acantilado coronado por la hermosa Villa Velza. No te sorprendas si llegas hasta este punto y no encuentras la playa por ningún lado, ya que solamente es practicable con marea baja y durante la pleamar desaparece casi en su totalidad. A lo largo de todo el paseo encontrarás un puñado de escuelas de surf, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que a este lugar se le conoce como la cuna de este deporte en Francia. Fue en 1957 cuando el americano Peter Viertel surfeó por primera vez las olas de esta playa, un legado y una afición que ha ido creciendo cada vez más hasta nuestros días.

¿Dónde probar un delicioso chocolate caliente en Biarritz?

Si algo tiene visitar el País Vasco francés en otoño, es que el frío y el viento comienza a apretar de lo lindo. Así que para combatirlo decidimos probar un chocolate caliente en el lugar más especial de Biarritz. Después de una tarde lluviosa no imaginábamos mejor plan que sentarnos en un exclusivo salón de té para degustar el delicioso chocolate a la taza que en la Chocolatería Puyodebat preparan con mucho mimo. Como si de un ritual se tratase, fueron preparando la mesa con una bandeja de cerámica, un removedor de chocolate, una tasse a moustache, es decir, una taza con una repisa para beber sin mancharse el bigotillo (cosas de la nobleza), y por supuesto, un surtido de bombones y pastas de chocolate buenísimos. Sin duda una experiencia, que unida al trato agradable de sus camareros, no podíamos dejar de recomendar.

Para más información sobre Biarritz, puedes visitar la página web de la oficina de turismo en este enlace.


San Juan de Luz, ruta por Iparralde en Navidad

San Juan de Luz, la fuerza de la tradición

Y llegamos a San Juan de Luz, conocida como la ciudad de los corsarios. Los tiempos en el que los balleneros cruzaban el Atlántico hasta Terranova en busca de ballenas ya han quedado atrás, pero los barcos y las redes de pesca de este bonito puerto pesquero todavía desprenden el aroma de aquella época. Sus calles peatonales del centro histórico que conectan con el mar y las antiguas residencias de armadores dan testimonio de la fortuna que en el S.XVII el Rey Sol dejó aquí.

San Juan de Luz nos recibió al atardecer, con un enorme árbol de navidad en medio de la Plaza Luis XIV y su vistoso espectáculo de luces y villancicos que se realiza cada 15 minutos desde las 17:30 hasta las 20:30h. Tras un día visitando Bayona, Anglet y Biarritz, nos tomamos un pequeño descanso en nuestro alojamiento, el Hotel Madison. En la planta baja de este magnífico hotel, descubrimos un pequeño spa, con piscina, jacuzzi, sauna y una ducha sensorial. Disfrutamos de un divertido momento antes de regresar a la acción a la hora de la cena. El restaurante Chistera se ha convertido en un lugar de encuentro para todas la edades donde picotear algo entre amigos. En su carta cuentan con varios entrantes como chipirones, navajas, pulpo o tablas de embutidos, y con platos mas elaborados como pulpo con panceta o queso camembert con puré de chirivías.

Nos vamos de ruta por San Juan de Luz

A primera hora, Marie Laure, nuestra guía en San Juan de Luz, nos recogió en nuestro alojamiento para acercarnos hasta algunas de las tiendas locales que están revitalizando el comercio de la localidad y mostrando a todo aquel que se acerca hasta aquí la calidad de todos y cada uno de sus productos. En la actualidad, en el casco histórico, podemos encontrar diferentes comercios de gastronomía, de cuero, txapelas y mantelería, o de marcas de ropa propias de San Juan de luz.

La Boutique du Béret es un claro ejemplo de ello. Esta tienda de boinas ofrece productos que la casa Laulhére elabora desde hace casi doscientos años de la manera más tradicional y cuya pasión se ha ido transmitiendo a lo largo de las diferentes generaciones. O la tienda de Sandrine, el Atelier Manufactorum, cuyas manos curten con mimo el cuero para crear piezas de marroquinería y talabartería. Tuvimos la oportunidad de visitar el taller de su tienda de la Rue de Midi para conocer de primera mano su pasión por este arte.

En pleno casco histórico no puedes dejar de visitar la iglesia de Saint-Jean Baptiste, lugar donde se celebró la boda del Rey Luis XIV con la Infanta Maria allá por el S.XVII. Llama la atención por varios aspectos; uno de ellos es el suelo original de piedra que aún se conserva en perfectas condiciones.

Otro aspecto son las gradas, donde, como si de un teatro se tratase, los hombres subían a rezar mientras que las mujeres se quedaban en el patio. Por último, destaca su barco colgante en el medio de la iglesia. En la antigüedad los pescadores, antes de salir a navegar, se dirigían a la iglesia para predecir la meteorología diaria, y dependiendo hacia donde señalase el barco, sabían si tendrían buena mar o por el contrario, debían quedarse en tierra.

Muy cerquita de la iglesia nos topamos con la confitería Maison Pariès, otra de esas tiendas de productos locales repartidas por toda la localidad, donde pudimos degustar su pastel vasco original, con el relleno de cereza y no de crema como nosotros pensamos. También probamos los muxus, muy parecidos al macarons, pero más esponjosos y con mas almendras dulces para sustituir el azúcar, o las deliciosas almendras glaseadas, parecidas a nuestras garrapiñadas.

La confitería Maison Adam, especialistas en macarons, pastel vasco y chocolate, pertenece a la tercera generación de artesanos. El secreto de sus productos, elaborados con ingredientes de origen 100% natural, es su seña de identidad. No conseguimos una confesión de su dueño sobre el secreto de su receta, pero tuvimos la ocasión de realizar una deliciosa degustación de sus dulces y no pudimos resistirnos a la tentación de comprar algunos de ellos para disfrutar de este manjar en nuestra casa.

Y cambiando un poco del dulce al salado, visitamos la tienda Pierre Oteiza, criador y productor del valle de Les Aldudes, en el País Vasco francés. Son especialistas en jamones que provienen del euskal txerri, el cerdo vasco de color negro que solamente se conservan en Navarra y el País Vasco Francés. Pudimos comprobar de primera mano la diferencia entre el jamón de Bayona, el criado en los valles de Les Aldudes y el jamón Kintoa, de una calidad excepcional.

Cómo seguramente ya has percibido, esta ruta es muy gastronómica, pero para terminar por todo lo alto ¿Te apetece un poco de relax? Pues San Juan de luz es también un destino de placer y bienestar, ya que cuenta con 2 centros de talasoterapia abiertos todo el año. Uno de ellos, está dentro del Hotel Helianthal by Thalasur, cuyas instalaciones pudimos visitar y que por falta de tiempo, dejamos para una futura escapada un poco más relajada.

Para más información sobre San Juan de Luz, puedes visitar la página web de la oficina de turismo en este enlace.


Hendaya, País Vasco francés

Hendaya, tradición, casas centenarias y kilómetros de playa

La última parada de nuestra ruta por el País Vasco francés nos llevó hasta Hendaya, más concretamente hasta uno de los lugares más encantadores de esta localidad costera, el Castillo de Abbadie, construido entre 1864 y 1884 para Antoine d`Abbadie. Su ubicación, junto a unos escarpados acantilados no es una casualidad. Su propietario, responsable de la primera cartografía en Etiopía y hombre de ciencias, eligió este lugar para instalar un observatorio astronómico para observar las estrellas y realizar catálogos.

De estilo neogótico y cierta influencia oriental, el Castillo de Abbadie está lleno de pequeños detalles decorativos. En sus fachadas descansan todo tipo de animales, desde cocodrilos, monos y elefantes, a caracoles gigantes tallados en la piedra, un castillo de cuento con cierto aire místico en un entorno único frente al océano.

Hendaya es un destino recurrente para visitantes que llegan desde Pau, Burdeos o París, y de las Islas Baleares, gracias a la conexión con vuelos al aeropuerto de Biarritz. Pero también, por su cercanía, desde localidades como Hondarribia o Donostia, que en apenas 30 minutos realiza el recorrido en metro o “topo” hasta Hendaya.

Un simple paseo por la playa basta para darse cuenta del potencial de esta bella localidad. La Rocas Gemelas, símbolo de la ciudad, observan el ir y venir de la gente a lo largo del paseo costero, y sobre todo, vigila a los bañistas que cada día disfrutan de las olas de Hendaya para practicar surf, un deporte que llevan en la sangre desde bien pequeños. Culpa de ello la tienen las seis escuelas que se reparten a lo largo de los tres kilómetros de la playa.

Todo está relacionado con el mar en la costa de Iparralde. Al igual que en San Juan de Luz y Biarritz, Hendaya cuenta también con centros de talasoterapia que aprovechan las propiedades del medio marino para conseguir beneficios en la salud mediante curas termales y experiencias reconectando con la naturaleza.

No podemos olvidarnos de la gastronomía, y en concreto de un lugar que nos dejó con ganas de más, L`APOSTrophe, una antigua oficina de correos regentada por Emilie y William. Pastelera y sumiller, estos dos enamorados de la cocina que durante años decidieron viajar por Francia en busca de nuevas experiencias gastronómicas, ofrecen un menú refinado y lleno de sabor, y lo mejor de todo, su precio, 34€ por persona.

Actividades en Hendaya

La época navideña es un buen momento para conocer la localidad. Durante el segundo fin de semana de diciembre se celebra el mercado de Navidad en Halles du Gaztelu, o la Villa de Navidad, ubicada en Gaztelu Zahar, donde se instalan atracciones, juegos e hinchables para los más pequeños.

No pueden faltar los mercados agrícolas que se realizan durante todo el año en el centro de la localidad cada miércoles y todos los sábados por la mañana. Aunque si eres de los que les gusta el movimiento, durante los meses de julio y agosto se realizan actividades gratuitas para adultos y niños como zumba, taller de pelota, concursos de castillos de arena o yoga.

Y una de las experiencias estrella del verano, ligada a la gastronomía local, no podía ser otra que la fiesta del chipirón, que se celebra cada 13 de julio. Una jornada tradicional, al igual que la fiesta vasca, un desfile de carrozas que festejan cada año durante el segundo fin de semana de agosto. Una manera de conocer las costumbres y los trajes tradicionales vascos: txamarra, lepokoa, mendigoitz y abarcas para los hombres (camisa negra, pañuelo de cuadros, pantalón celeste y sandalias), y mantar, kotiluna, tauliera y burukomotoa para las mujeres (blusa blanca, falda, delantal negro y pañuelo).

Para más información sobre Hendaya, puedes visitar la página web de la oficina de turismo en este enlace.

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