Bosque de bambú y los templos de Arashiyama

Siempre nos gusta buscar algún rincón a las afueras de las ciudades donde disfrutar de la naturaleza, y Arashiyama, al oeste de Kioto, es ese remanso alejado del asfalto que conecta con el aire puro, y a la vez con la tradición de algunos de los templos y santuarios más importantes de la ciudad.

Y si algo tiene Arashiyama, es historia y tradición, es un distrito fácil de recorrer, por tu cuenta o con guía, caminando, en bici o autobús. Para llegar hasta allí desde Kioto, la manera más rápida y sencilla es en tren desde la estación de Kioto, hasta Saga-Arashiyama, perteneciente a la línea JR Sagano/JR Sanin.

En 15 minutos habrás llegado a tu destino, y si además tienes activado tu JR Pass, no tendrás que pagar nada por el viaje. ¿Aún no sabes lo que es el JR Pass? No te preocupes, pincha aquí para leer nuestro artículo sobre este bono con el que podrás recorrer todo Japón de la manera más económica.

Bosque de bambú y los templos de Arashiyama

Hechas las presentaciones, es momento de ponernos manos a la obra y contarte cuales son los rincones más molones de Arashiyama, templos, jardines y bosques muy especiales, ¿Empezamos?


Templo Tenryu-ji y jardín Sogenchi

Tenryu-ji fue designado como el más importante entre las 5 montañas de Kioto (los 5 templos zen más importantes de la ciudad), y es sin duda alguna, uno de los lugares más hermosos de Arashiyama. Construido en 1339, Tenryu-ji no ha tenido una vida sencilla, ya que ha sido destruido hasta en 8 ocasiones por incendios devastadores.

No fue hasta el periodo Meiji cuando el templo se restauró definitivamente hasta lo que conocemos hoy en día, eso sí, convertido en una décima parte de lo que ocupó en su construcción original y reorganizando los espacios y salones que existían en sus orígenes. A pesar de todo esto, sigue manteniendo su primera posición entre los templos zen más importantes de la Kioto.

Bosque de bambú y los templos de Arashiyama

La majestuosidad del templo se traslada también a los exteriores, su jardín, y en especial el lago situado junto al templo. Aquí ya no importa si hay muchos turistas alrededor, si el silencio no es absoluto…el jardín Sogenchi es capaz de aislarte del mundo para poder disfrutar de un espectáculo natural como este. De fondo, un bosque de colores verdes y rojos sirve de telón para rematar esta increíble vista.

Puedes llegar hasta Tenryu-ji en apenas 5 minutos desde la estación de Arashiyama. El templo abre sus puertas de 8:30h a 17:30h (17:00h en invierno), y el precio es de 500¥, si quieres visitar solamente el jardín, o 800¥ por combinar la visita al templo y al jardín.

El bosque de bambú de Arashiyama

Cuando llegamos al bosque de bambú de Arashiyama, no sabíamos muy bien lo que estábamos viendo. Si buscas información o imágenes sobre este lugar, la mayoría de ellas te sitúan en un camino rodeado de un frondoso bosque de bambú, sin duda, una imagen de lo más idílica.

La realidad cuando llegamos allí fue bastante diferente. Una horda de turistas hacía cola para sacar una foto como la que tantas veces habíamos visto. Por supuesto, aparecer en una bonita foto junto con tu pareja sin nadie alrededor, era misión imposible, solamente accesible para los más madrugadores.

A pesar de esto, este bosque esconde un encanto especial. Perderse por otros caminos no es una mala idea para encontrar lugares que los visitantes pasan de largo y aprovecharse de  un momento de soledad con tu pequeño bosque de bambú particular, al fin y al cabo, nos encontramos en mitad de la naturaleza y ésta se disfruta más en paz y tranquilidad.

Templo Kinkakuyi

Si te hablamos del templo Kinkakuyi puede que por el nombre no te suene atractivo, pero si decimos que vamos a llevarte de paseo a conocer el Templo del Pabellón Dorado, parece mucho más interesante, ¿verdad?

Pongamos el nombre que le pongamos, Kinkakuji es una de las construcciones más impresionantes de Kioto y de todo Japón. Sus paredes y adornos, bañados en pan de oro, y su tradicional estructura, se reflejan en el lago situado justo enfrente, haciendo aún más deslumbrante el edificio.

El primer nivel fue construido con el estilo Shinden de la aristocracia imperial del S.XI, mientras que el segundo se construyó con el estilo Buke de la aristocracia guerrera. El nivel superior, rematado con un fénix dorado, representa el estilo zen de china.

Bosque de bambú y los templos de Arashiyama

Este templo zen ha sufrido también su particular incendio allá por el año 1950, sin embargo, su reconstrucción en 1955 le otorgó el brillo y la majestuosidad que muestra hoy en día, continuando con su función principal, un almacén de reliquias sagradas.  

Los alrededores del templo no desmerecen en absoluto con respecto al edificio principal, y es que el jardín es también uno de los mayores atractivos de Kinkakuyi, con cientos de especies de plantas y flores e incluso una casa de té.

Al igual que en Sanjusanjendo, en Kioto, de aquí nos llevamos como recuerdo otro goshuincho, el sello del templo hecho a mano por los monjes.

El precio de la entrada es de 400¥, unos 3,50€ por persona.

Bosque de bambú y los templos de Arashiyama


Santuario Nonomiya

Junto al bosque de bambú de Arashiyama, escondido entre la naturaleza, encontramos el torii hecho de troncos de madera, que a diferencia de los clásicos, no está pintado de color bermellón. Esto nos hacía intuir que este lugar tenía algo especial.

La atmosfera misteriosa que rodea al santuario y la fuerza que desprende a pesar de su pequeño tamaño nos hizo entender el porqué este lugar consagra a la deidad Nonomiya o Diosa del Sol, la encargada de responder a las oraciones por la salud y la sabiduría.

Sin embargo, este santuario tiene cabida para todo aquel que acude a orar por la suerte en el matrimonio, el embarazo o el parto.

Río Katsura y puente Togetsukyo

Vamos a hacer un break por un momento, y dejemos los templos y santuarios aparcados, porque no todo es religión y zen en Arashiyama. A apenas 500 metros de la estación de tren, llegamos a la rivera del Rió Katsura, el cual recorre todo el suroeste de Kioto, y atraviesa también el distrito de Arashiyama.

Uno de los entornos más rurales de Kioto, rodeado de árboles en las orillas, y un paseo de lo más tranquilo. Suele ser habitual ver embarcaciones para turístas o kayaks remando por el río, una de las actividades más interesantes de Arashiyama, y aunque es posible que veas algún que otro bañista dándose un chapuzón, debes saber que el baño está prohibido ya que hay zonas peligrosas, así que si tienes pensado refrescarte, será bajo tu responsabilidad. Bueno, vale, puedes sentarte en la orilla para refrescarte los pies, pero solo para continuar el camino, ya que lo mejor se encuentra un poco más al oeste.

Y es que recorriendo la orilla,  llegamos a  Togetsukyo, un puente de 155 metros de longitud que atraviesa el Río Katsura, el cual, representa el sentido más tradicional y artístico de Japón. Togetsu significa literalmente cruce de luna, nombre que proviene de un cuento del periodo Kamakura, donde, durante una fiesta bajo la luna llena navegando el río, el emperador Kameyama pensó que la luna cruzaba el puente. Una ilusión óptica, ¿o el sake rondaba por la fiesta más de la cuenta? Nos encanta conocer los significados que los japoneses otorgan a las cosas, siempre con un sentido filosófico y en armonía con la naturaleza.

Rioanyi (Jardín zen)

El templo Rioanyi fue construido como casa de campo del clan Tokudaiji, para más tarde pasar a convertirse en un templo de entrenamiento zen. Su estructura de madera, provocó al igual que muchos otros templos, un incendio que arrasó el templo durante la Guerra Onin (1467-1477), siendo reconstruido de nuevo en 1499 como lo conocemos hoy en día.

Rioanyi está lleno de referencias zen escondidas en cada rincón. Una de las más llamativas es el lavabo de piedra (Tsukubai) de la habitación del té, el cual muestra grabada una inscripción: “I learn only to be contented” (“Aprendo solo para estar satisfecho”). Se dice que aquel que aprenda solo para estar satisfecho será espiritualmente rico, mientras los que no lo hagan, serán pobres aunque sean materialmente ricos. Este es un concepto importante en el espíritu zen.  

Bosque de bambú y los templos de Arashiyama

El final de la visita guarda un pequeño regalo en forma de jardín zen, como no podía ser de otra manera. A diferencia de los grandes jardines zen de la Edad Media, el jardín de Rioanyi, construido alrededor del año 1500, solo cuenta con 15 rocas y grava, sin árboles ni ningún otro tipo de elemento.

La entrada al jardín zen cuesta 500¥, unos 4€ por persona

Una manera genial y relajada de terminar un día de visita en Arashiyama, ¿verdad?


¿Conoces el bosque de bambú de Arashiyama? ¿Qué opinas de él? Déjanos un comentario con tu experiencia o bien escríbenos haciendonos llegar tus dudas a través de la caja de comentarios de aquí debajo o desde nuestra página de Facebook.

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