Un día en Hiroshima

Las sirenas comenzaron a sonar al filo de las 8:00h de aquel 6 de agosto de 1945, sin embargo,  muchos habitantes las ignoraron. 15 minutos más tarde, el avión B-29 estadounidense bautizado como Enola Gay, dejó caer sobre la ciudad a Little Boy, la bomba atómica que estallaría a 600 metros de altura sobre la ciudad de Hiroshima. Lo que vino después, es uno de los momentos más negros de la historia de la humanidad.

Casi el 70% de Hiroshima fue destruido, en un radio de alrededor de 12 Km² murieron 80.000 personas calcinadas instantáneamente, y otras 70.000 resultaron heridas. Aunque los efectos de la radiación aumentaron la cifra hasta alcanzar casi 140.000 fallecidos. Un auténtico genocidio llevado a cabo en apenas unos segundos.

Hiroshima no es una de esas ciudades que visitas por la belleza de sus monumentos o por las actividades que ofrece. En realidad, no es una ciudad especialmente atractiva. Lo que te atrae hasta aquí es su historia, el relato de cómo una ciudad consigue renacer literalmente de sus cenizas cual ave Fénix, para contar al mundo una de las más terribles decisiones que se han llevado a cabo en una contienda bélica.


Llegamos a Hiroshima pasadas las 22:00h y aún teníamos que coger un tren que nos acercase a Iwakuni, el pueblo donde nos alojaríamos con nuestro nuevo anfitrión de couchsurfing. Un hombre de alrededor de 50 años que trabajaba en una base militar y quien a su vez alojaba a un chico alemán que recorría Asia durante varios meses. Con ellos disfrutamos de dos noches de charleta sobre costumbres japonesas y europeas, además de cambiar nuestro itinerario gracias a una recomendación de nuestro anfitrión para visitar el pequeño pueblo de Kii Katsura, después de abandonar Hiroshima.

Lo que no salió a relucir durante esas dos noches fue la terrible historia de la ciudad al final de Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, quisimos descubrirlo por nosotros mismos recorriendo la ciudad donde aun hoy se pueden encontrar algunos testigos vivientes de aquella masacre.

Hiroshima Peace Memorial

Nuestra visita a Hiroshima coincidió con los preparativos de los actos que conmemoran cada 6 de Agosto a los desaparecidos en el ataque nuclear, por lo que el parque donde se encuentra el Memorial de la Paz estaba cubierto con carpas para que las miles de personas que se acercan hasta allí puedan cobijarse del fuerte sol que aprieta en esta época del año.

El Peace Memorial Park, un enorme jardín de 120.000 metros cuadrados contrasta con el centro de la ciudad. Antiguo centro neurálgico de Hiroshima, este punto fue el epicentro de la bomba atómica y tras quedar completamente devastada, estudiaron la posibilidad de utilizar este lugar como recuerdo a las víctimas y por lo tanto no se reurbanizaría, creando así un memorial a los fallecidos.

En el centro del parque, se erige un pedestal con una llama perpetua, la “Llama de la Paz”, encendida en agosto de 1964 como homenaje, y que hoy en día permanece encendida hasta que todas las bombas nucleares del planeta hayan desaparecido y por lo tanto, deje de existir una amenaza nuclear en cualquier lugar del mundo. Un gesto que emociona después de conocer más de cerca este momento único de la historia.

Junto a la llama, otro monumento se levanta para conmemorar el ataque nuclear de Hiroshima, el Cenotafio Conmemorativo, una estructura de piedra donde están inscritos los nombres de los desaparecidos durante y después del estallido de la bomba, la cual está cubierta por una arco de cemento que se cree que da cobijo a las almas de las víctimas.

Un día en Hiroshima

Aunque probablemente, lo mejor de este monumento sea la frase que tiene tallada, “descansad en paz, pues el error jamás se repetirá”, la cual, lejos de parecer una frase inculpatoria hacia los estadounidenses, se refiere a un deseo global, en el que el “error” se refiere a la guerra en general.   

La Cúpula de la Bomba Atómica

Como te comentamos más arriba, el 70% de la ciudad fue destruida, solamente unos poco edificios permanecen en pie parcialmente, y uno de ellos, fue la Cúpula de la Bomba Atómica o Cúpula Genbaku, situada dentro del Parque de la Paz y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Este edificio, construido en 1915 por el arquitecto Jan Letzel, se erigió con motivo de la Exposición Comercial de la Prefectura de Hiroshima, aunque en plena contienda, se convirtió en sede de oficinas locales.  

Un día en Hiroshima

Muchos aun se preguntan cómo pudo soportar al impacto de la bomba, cómo, al contrario que el resto de los edificios a su alrededor, la cúpula logró sobrevivir. Algunos expertos apuntan que fue su estructura, y sobre todo a su cúpula de acero.

En los alrededores del edificio, no es extraño ver a familiares de víctimas mostrando a los visitantes fotos e historias de sus familiares, de cómo sobrevivieron aquel 6 de agosto, o de lo que tuvieron que sufrir tiempo después a causa de los estragos de la radiación, la cual produjo infinidad de casos de cáncer o leucemia.  

Museo Conmemorativo de la paz de Hiroshima

Pero si algo llega a mostrar los auténticos estragos de la Little Boy es el Museo conmemorativo de la Paz. Como advertencia, te diremos que hay partes del museo que no son agradables de ver, ya sea por la impresión de ver una representación a escala del impacto y las consecuencias, o por las cientos de imágenes de gente que sufrió enormes quemaduras en todo su cuerpo, o enfermedades producidas tras la exposición a la radiación.

Según avanzamos a través de las diferentes salas del museo, el corazón se nos encogía más y más.  Objetos reales que sobrevivieron a la explosión, réplicas de la bomba, comunicados y transmisiones momentos antes del ataque, etc.… El museo, aunque en ocasiones resulte duro, es un lugar donde comprender mejor los motivos que llevaron a Estados Unidos a realizar una masacre de tal magnitud. ¿Porqué Hiroshima? ¿Qué pretendían conseguir con esto?

Aun en tiempos de guerra, resulta difícil explicarse porqué civiles inocentes deben sufrir las causas de una contienda como esta. Y aunque por supuesto, Japón tomó decisiones violentas y erróneas  como el famoso bombardeo de Pearl Harbour, las dimensiones del ataque con armamento nuclear fue algo realmente desproporcionado. Aun así, Japón asume su responsabilidad dentro de esta decisión, algo que no es común en tiempos de paz.

La visita a este museo, después de ver la dureza de otros como el  Museo de la Guerra de Ho Chi Minh en Vietnam o el del Genocidio de Camboya en Phnom Penh, te lleva a pensar más allá del simple hecho del ansia de poder de las grandes potencias mundiales o de la demostración de fuerza para conseguir sus objetivos. ¿Es necesaria estas muestras de fuerza? ¿Son los civiles los culpables de una guerra que muchos no eligieron?  Es por esto, que algunos japoneses aun gritan con fuerza NO MORE HIROSHIMA.


Y tú, ¿Que opinas de la trágica historia de Hiroshima? ¿Conoces la ciudad? Déjanos tu comentario aquí debajo o a través de nuestra página de Facebook contándonos tu experiencia y con tus dudas sobre la ciudad.

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