Un paseo por Kamakura

No entendíamos ni una palabra de lo que decían en la televisión, pero Yuki, nuestra anfitriona couchsurfing en Tokio, nos informaba de que una ola de calor había llegado a Japón y traía consigo un record.

Pero un record…de los que no hacen demasiada gracia, los próximos días las temperaturas rebasarían los 40 grados. Aún así, estábamos en Japón y no podíamos quedarnos en casa…nos vamos de excursión!


La voz que anunciaba la última parada rompió el silencio que reinaba en el tren. La mayoría de los locales que se encontraban sentados en sus respectivos asientos comenzaban a abrir el ojo tras una “siesta” a primera hora de la mañana y se iban acercando a la puerta del vagón. Una hora después de subirnos en la estación de Tokio de JR, estábamos llegando a nuestro destino, una de las excursiones más interesantes para realizar desde la capital de Japón, la ciudad de Kamakura.

Un paseo por Kamakura

Kamakura, situada en la prefectura de Kanagawa, cuenta con una de las mayores concentraciones de atractivos culturales de Japón, repleta de templos y santuarios, calles pintorescas, tiendas y cafeterías de lo más modernas. Aunque su visita más significativa y la que más viajeros atrae es sin duda el gran Buda gigante de más de 13 metros. Una mole de bronce de casi 100 toneladas de peso que custodia el templo budista de Kotoku-in.  

El calor a primera hora de la mañana ya apretaba de lo lindo, y el paseo desde la estación hacia el pueblo lo realizamos buscando la poca sombra que ofrecían los edificios, casas bajas de apenas dos pisos de altura que contrastaban con las grandes construcciones de Tokio.

Seguíamos la calle principal desde la estación de Kamakura en dirección suroeste deteniéndonos en algunas de las muchas tiendas de antigüedades o galerías de arte que nos encontrábamos por el camino hasta que por fin llegamos a nuestra primera parada del día.

No te pierdas en el blog la guía para recorrer Tokio. Te contamos todo sobre sus barrios más característicos y cómo moverte por la ciudad. 

Hasedera

Cuenta la leyenda que un monje llamado Tokudo Shonin talló dos estatuas de madera de la Diosa de la bondad, Kannon, allá por el año 721. Una de ellas, fue donada a Hase-dera, en Nara, mientras que la otra fue arrojada al mar junto a una plegaria en la que pedía que salvase a la gente allí donde apareciera. 15 años después, a orillas de una playa de la ciudad de Kamakura surgió la figura de la estatua, y en su honor, se creó el templo de Hasedera en Kamakura.

Llegamos al templo budista de Hasedera, en realidad, al enorme recinto que alberga además del templo, un gran número de instalaciones divididas en diferentes áreas. Fundado en el año 736, Hasedera en conocido como “Hase-Kannon”, en honor a la deidad Kannon de once caras, cuya estatua de madera de 9,18 metros se sitúa en el salón principal, en el área superior del parque.

El recinto, dividido en 3 niveles, alberga un bellísimo jardín con un gran estanque, una cueva muy especial que contiene la imagen de Benzaiten (Dios de la suerte), un jardín zen, o unas vistas increíbles del mar desde lo alto del parque.

Al comienzo de la primavera, el espectáculo de los cerezos en flor, además de un gran número de árboles y plantas, dan un colorido aun más especial a Hasedera.  

Dejamos atrás el templo de Hasedera con la sensación de haber estado atrapados durante unos minutos en un periodo de Japón en pleno S.VIII, la era Nara. Época clave de país nipón en la que la influencia del arte y la cultura china se hacían cada vez más evidentes.

Sin embargo, de un bofetón, el calor nos transportó de golpe al pleno S.XXI, al caluroso verano en el que llegamos a experimentar la más alta temperatura alcanzada en Japón en la historia. ¡Qué suerte la nuestra!  Con la lengua fuera, llegamos al siguiente punto de la ruta.

El Buda Gigante (Daibutsu)

Allí estaba, sentado en su clásica postura de loto, meditando y dando la bienvenida a cuantos turistas llegaban hasta el templo de Kotoku-in. A medida que nos íbamos acercando, teníamos que inclinar mas la cabeza hacia arriba para poder admirar lo detalles de su cabeza y su ropa, una bella estatua de bronce de 93 toneladas de peso que vigila gran parte del patio desde el año 1252.

Es fácil pensar que esta gran escultura de Buda es una de las más grandes de Japón, de hecho es, tras la de Nara, la segunda más grande del país. Sin embargo, al encontrarse al aire libre, luce más majestuosa si cabe, reluciente, como si nada de lo que ocurrió allí hace más de 500 años hubiese alterado lo más mínimo la meditación de Buda.

Un paseo por Kamakura

Y es que la historia de este lugar relata que el buda gigante es lo único que quedó en pie después de un devastador tsunami que arrasó el templo en el que se encontraba a finales del S.XV.    

Si eres de los curiosos, de esos a los que les gusta llegar hasta las entrañas de cada lugar, la figura se puede visitar por dentro por unos 20¥. A nuestro parecer, no merece demasiado la pena y no ofrece nada interesante, pero oye, cada uno tiene sus gustos. 😉

 


El calor no daba tregua, sin embargo, nos aventuramos a través de una de las rutas de senderismo que hay en los alrededores de Kamakura.

Kamakura Daibutsu Hiking Trail

Una de las mejores maneras de disfrutar de la naturaleza de Kamakura y de Japón en general, es realizar alguna de las rutas de senderismo que ofrece la ciudad. Probablemente, Daibutsu Hiking Trail es la mejor adaptada para dar un bonito paseo alejado de la masificación de los principales atractivos turísticos.

Se trata de una sencilla  caminata circular de apenas una hora y media rodeada de vegetación, con preciosos paisajes, y algunos templos más pequeños como Jochi-ji o Tokei-ji. A medio camino, el parque Genjiyama ofrece un respiro antes de continuar con la ruta.

La caminata comienza a escasos metros de la entrada de Daibutsu. Caminando hacia el norte desde la entrada del recinto, dándonos de bruces con un túnel, verás el comienzo de la ruta que asciende desde el lado derecho por unas escaleras. A partir de allí, la ruta está marcada por señales de madera, así que solamente te queda disfrutar del paseo.  

 


Nos quedamos con ganas de seguir recorriendo Kamakura y varios de sus templos como Kencho-ji, el más antiguo de Kamakura, o el santuario Tsurugaoka Hachiman-gu, un imprescindible. Pero el calor había hecho mella en nosotros y lo único que nos apetecía era dar un paseo al cobijo de la sombra por los alrededores de su calle más céntrica, Komachi Street. A lo largo de esta bulliciosa calle se respira un aire tradicional mezclado con cierto toque moderno, con pequeños locales de ropa, restaurantes y cafés donde disfrutar de un momento de relax tras un día movidito.

¿Habías oído hablar de Kamakura? ¿Te gustaría saber más sobre este bonito pueblo? Déjanos tu comentario aquí debajo con tus experiencia o tus dudas, o bien, escríbenos a través de nuestra página de Facebook.

Post relacionados

Déjanos tu comentario

Últimos artículos

Bosque de bambú y los templos de Arashiyama
El bosque de bambú y los templos de Arashiyama
3 julio, 2019
Qué ver en Kioto, el Japón más tradicional
27 junio, 2019
Que ver en Nachi Katsuura
Las montañas sagradas de Nachi Katsuura
12 junio, 2019

Suscríbete  y consigue 

esta guía

GRATIS

Es necesario que aceptes la política de privacidad para poder continuar.

OFERTAS PARA VIAJEROS

Booking.com

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies